6
agosto
1996

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En el principio... eramos niñas

En los últimos años, en distintas Conferencias Nacionales e Internacionales, se postula el reconocimiento de los Derechos del Niño y se alerta sobre su vulnerabilidad, su dependencia y grado de exposición a innumerables peligros que dificultan su crecimiento. En la Cumbre Mundial de la Infancia, en la Conferencia Mundial Sobre Población y Desarrollo, en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y recientemente en la Tercera Reunión Americana de la Infancia y Políticas Sociales celebrada en Santiago, el reconocimiento y respeto a los derechos del niño han dado lugar a diversos compromisos gubernamentales y al surgimiento de numerosas iniciativas en la sociedad civil para velar por el cumplimiento de los derechos de la infancia.
    Desde hace unos años, se reconoce que la situación de la niña es diferente y que está expuesta a problemas y a riesgos específicos. Son generalmente las niñas las que asumen el trabajo doméstico en la familia, son ellas más frecuentemente agredidas y molestadas sexualmente en las calles, son ellas violentadas y abusadas por adultos, amigos de la familia o parientes al interior del hogar o de otros espacios privados. La falta de una adecuada educación sexual que propicie el desarrollo de actitudes de respeto y responsabilidad entre los sexos, expone a las adolescentes a embarazos indeseados que tienen serias consecuencias en su desarrollo personal y el de sus hijos. La maternidad precoz constituye un poderoso mecanismo de reproducción de la pobreza intergeneracional.
    Pese a la importancia indiscutible de la educación en el desarrollo de la autoestima, de la autonomía y de la capacidad de elaborar un proyecto propio, en el caso de las niñas, contribuye contradictoriamente a frenar el desarrollo de sus potencialidades, a debilitar su motivación y a restringir sus expectativas. Es el caso de las niñas pobres, las niñas de la calle, las niñas trabajadoras y las madres adolescentes.
Argumentos, comprometido en la eliminación de la discriminación de género, considera que esta lucha comienza en la niñez y recuerda que, tras una mujer, una joven o una adolescente, ha existido una niña.
 
 


Sabía que...
cada día mueren 40.000 niños en el mundo por desnutrición y diversas enfermedades, la mayoría son niñas.
Todas íbamos a ser reinas

Todas íbamos a ser reinas
de cuatro reinos sobre el mar
Rosalía con Efigenia
y Lucila con Soledad.

..Y ninguna ha sido reina, termina diciendo Gabriela Mistral.

Cuando pequeñas soñamos con todo lo imaginable y, a medida que transcurren los años, la familia, la escuela, la sociedad van moldeando nuestras posibilidades, colocando obstáculos y frenos que hacen cada vez más difícil que las potencialidades (nuestros sueños infantiles) se hagan realidad e incluso llevan a muchas mujeres a renunciar a ellas, por el nivel de esfuerzo que requiere su cumplimiento.
    Desde el momento en que nace, la niña es percibida diferente. Aún subsiste en Chile la idea de que es mejor tener un niño y no una "chancletita", en parte por el arraigado concepto machista del hombre como el protagonista de la historia, en parte, porque muchos padres y madres perciben que la hija se enfrentará en la vida a mayores dificultades que les exigirán cuotas de sufrimiento. Se reconoce la vulnerabilidad a la que está expuesta, especialmente en los sectores populares, donde la vida cotidiana es difícil, hay pocos ingresos, los barrios son peligrosos, el transporte público es escaso, la iluminación es mala y la violencia un acontecimiento diario.
    Dentro de la familia, le corresponden a la niña mayores responsabilidades y generalmente menos derechos que sus hermanos varones. Es ella quien asume las tareas domésticas, quien debe cuidar y atender a sus padres y hermanos; es ella quien está impedida de salir a jugar fuera de la casa e incursionar en actividades que permitan el desarrollo de habilidades y rasgos de personalidad, como seguridad, manejo del espacio, de la noción de tiempo, por ejemplo. Generalmente a la niña se le ofrece menor variedad de modelos femeninos con quienes identificarse. Cuando la violencia se instala en la familia (situación común en uno de cada cuatro hogares chilenos) las niñas se ven obligadas a identificarse con una madre que es golpeada, pese a su valor y su fortaleza, lo que genera graves conflictos y contradicciones en la imagen de sí misma y problemas de autoestima que repercuten en las relaciones que establece con el otro sexo.
    En los sectores de menores ingresos las niñas están más expuestas a un embarazo adolescente, algunas veces muy precoz, realidad cuya razón no se encuentra solamente en la falta de información sexual, sino también en sus sentimientos de falta de afecto y de reconocimiento personal. Algunas investigaciones demuestran que las niñas muchas veces se embarazan por el deseo de "tener algo propio" en un mundo donde ellas son muy poco importantes. Con el pequeño hijo aseguran una fuente de afecto y dan un sentido a su vida. Al mismo tiempo, la labor de madre las lleva a una gran autoexigencia que las impulsa a seguir adelante con altos costos personales, muchas veces solas a cargo del hogar.
 


Sabía que...
la Convención sobre los Derechos del Niño fue promulgada como Ley de la República el 14 de agosto de 1990.
La escuela reproduce la discriminación
Diversos estudios indican que la educación reproduce la discriminación, tanto a través del currículo explícito como en la manera en que se trasmite el conocimiento. No se trata ya del acceso a la enseñanza, si no de la calidad y de las modalidades utilizadas (ver Argumentos #4). La existencia de estos mecanismos explica por qué, a pesar de que la cantidad de niños y niñas matriculados es prácticamente igual, se produce una clara diferenciación en la elección de las carreras y especialidades en desmedro de las posibilidades profesionales y económicas futuras de las mujeres.
    Según el informe "La voz de los niños" existen claras diferencias entre la aspiraciones de niños y niñas. Mientras ellos aspiran a una variedad mayor de opciones profesionales, generalmente más valoradas y remuneradas, como ser ingeniero, aviador, abogado o médico, ellas aspiran a un número menor de profesiones, generalmente subordinadas a otras.
 


Sabía que...
una de cada cuatro mujeres en Chile es madre adolescente.
Una grave situación mundial
Dada la gravedad de la situación de las niñas en todo el planeta y considerando la realidad de los diversos países y culturas, la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer logró que los gobiernos del mundo se comprometieran a:
  • Tomar las medidas para eliminar las causas de preferencia de hijos varones, la práctica de la selección prenatal del sexo, el infanticidio femenino, la mutilación genital de las niñas y otras prácticas violentas apoyadas en la tradición y la religión.
  • Erradicar todas las formas de violencia, de explotación sexual y laboral, las violaciones, el incesto y evitar el abandono de la escuela, el matrimonio y la maternidad en edades tempranas, así como promover y proteger los derechos de las niñas.
  • Garantizar los derechos sucesorios y el derecho de herencia de las niñas.
  • Promulgar leyes que garanticen el pleno consentimiento de las jóvenes y mujeres para el matrimonio.

Algunas de estas recomendaciones no son aplicables en Chile, sin embargo si es necesario:

  • Promover la distribución más equitativa de responsabilidades en la familia.
  • Prevenir y erradicar la violencia en la familia.
  • Eliminar los rasgos sexistas de los currículos y materiales didácticos.
  • Sensibilizar al profesorado y a la familia sobre las actitudes que son discriminatorias hacia las niñas.
  • Prestar atención a las situaciones de riesgo de las alumnas que les impiden continuar su educación (como el embarazo adolescente.)
  • Ampliar la educación preescolar y asegurar que desde muy temprana edad niños y niñas sean educados con iguales oportunidades.
  • Producir conocimiento e información sobre la situación de las niñas.
     


Conselho Nacional dos Dereitos da Mulher, Brasil

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

una publicación del:
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Esta publicación es financiada por el Fondo para la Sociedad Civil creado por el Acuerdo de Cooperación Suecia-Chile, administrado por el SERNAM. Sin embargo, las expresiones y contenidos vertidos no representan, necesariamente, la opinión institucional del SERNAM.