4
junio
1996

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Educación para la igualdad

El tema de la calidad de la educación es motivo de preocupación y de debate una vez que el sistema educativo ha logrado una cobertura casi universal. Para algunas posiciones se trata fundamentalmente de invertir en el capital humano a fin de modernizar las estructuras productivas y asegurar el crecimiento económico. Para otras, se trata de pensar no sólo en la productividad sino también en la formación de los futuros ciudadanos y ciudadanas.
    El proyecto de reformas educativas propuesto por el gobierno ha reavivado el debate. Las propuestas referidas a la extensión horaria han coincidido con demandas planteadas en los últimos años por las mujeres que ingresan crecientemente al mercado laboral. Para ellas es absolutamente necesario contar con servicios y establecimientos de cuidado y formación para niños y adolescentes.
    Sin embargo, más allá de esta feliz coincidencia, a
Argumentos le interesa ir un paso más adelante para preguntarnos por la calidad, por cuáles son los elementos que debe contemplar la reforma para educar a las generaciones futuras en la no discriminación; y por cuáles son los mecanismos que deben ser corregidos en el sistema para lograr que la socialización de niños y niñas sea más igualitaria y contribuya a lograr formas de convivencia más democráticas en la sociedad chilena de fin de siglo.
 
 


Sabía que...
según un estudio realizado por el SERNAM sobre los textos de estudio en Chile el 72% de las imágenes y ejemplos son masculinos...
La educación discrimina no sólo por razones económicas
La educación tiene un papel fundamental en la formación de los individuos, en las representaciones que tienen de sí mismos y de toda la sociedad, en el desarrollo de sus expectativas, en su autoestima y en todas las formas de relación entre las personas dentro de la sociedad. La educación transmite las nociones de lo que es justo e injusto y de las oportunidades y derechos que deben reconocerse a los demás y a sí mismo (a). Los valores que sustentan a una sociedad se transmiten principalmente a través de la familia y la educación y se ven reforzadas por los medios de comunicación y las distintas prácticas cotidianas.
    La educación es entonces una herramienta fundamental en la construcción de una genuina democracia que postula criterios y valores universales para distribuir oportunidades y evaluar comportamientos, superando de esta manera las discriminaciones derivadas de las diferencias étnicas, raciales, sexuales y generacionales. Una democracia que reconoce y respeta las diferencias de culturas y entre las personas.
    Sin embargo, nuestra educación está lejos de cumplir esta función. Hasta el presente ha jugado el contradictorio papel de estimular el deseo de independencia y realización de las mujeres a la vez que las prepara en el desempeño de roles sociales secundarios, menos valorados. Limita de esta manera sus motivaciones, afán de logro y curiosidad para recorrer distintas trayectorias sociales.
    Aprendiendo a leer las niñas y los niños ven en sus libros una sola imagen de familia: los hombres a cargo de la mantención del hogar y las mujeres de sus casas. Estas imágenes son tan fuertes y repetidas que ocultan muchas veces el hecho que a menudo son las mujeres el principal sostén de la familia. Las figuras femeninas en los textos escolares realizan siempre papeles más reducidos y de menor trascendencia que los masculinos, moldeando de esta manera las motivaciones y expectativas de cada sexo en relación a su propio futuro. Estudiando historia, ciencia, arte, niños y niñas van asimilando que la historia, la cultura y el destino de la sociedad son cosas de hombres.
    En efecto, hay estudios que reflejan que el tratamiento de los personajes en los textos de estudio muestran a los hombres en papeles protagónicos y a las mujeres en la periferia. En cuanto a los oficios y profesiones se observa un claro sexismo: los cargos de responsabilidad los tienen los hombres y los auxiliares las mujeres.
    Este trato desigual para hombres y mujeres se extiende a las prácticas escolares que han sido investigadas, demostrando que la relación que se produce dentro del aula entre el profesor o profesora y sus alumnos cambia según sean niños o niñas. Han sido sorprendentes los resultados que indican que existe un mayor estímulo a la actividad e iniciativa de los niños que de las niñas. Un mismo comportamiento es definido como expresión de inquietud y curiosidad por los profesores si se trata de niños y de desorden e indisciplina en el caso de niñas. Los profesores(as) se dirigen más a menudo a los niños cuando dictan cursos de matemáticas y ciencias y recuerdan espontáneamente más los nombres de los muchachitos que los de las niñas. Si hay una celebración, puede ser habitual que los niños realicen las actividades, mientras ellas ordenan y adornan la sala.
    Todas estas prácticas espontáneas se repiten y perpetúan debido a que los profesionales del área no se dan cuenta de que discriminan, porque a su vez han tenido una socialización similar.
    Por otra parte, las propias relaciones entre alumnos y alumnas reproducen el sexismo. Las niñas deben soportar que les levanten las faldas en la infancia o les hagan bromas de claro contenido sexual en la adolescencia, prácticas que hacen más difícil una relación fluida entre los sexos y llevan a las mujeres a refugiarse en su grupo.
    Sin embargo, pese a estas prácticas permanentes de discriminación, las niñas están más a menudo entre las primeras alumnas, faltan menos a clase y desarrollan hábitos de disciplina intelectual. No obstante, no recorren, ni se les estimula a hacerlo, todas las alternativas vocacionales abiertas a los jóvenes. Se concentran sólo en algunas que generalmente se asocian a posiciones subordinadas en el mercado de trabajo.
    A consecuencia de esto, la educación tiene una rentabilidad individual diferente para hombres y mujeres. Si bien las mujeres en la fuerza de trabajo tienen un mayor nivel educacional promedio que los hombres, sus ingresos son menores, en especial en los grupos de mayor escolaridad, en los cuales se amplía la diferencia de ingreso entre los sexos.
 


Sabía que...
a pesar de que muchas mujeres trabajan fuera de casa, los libros de estudio las muestran siempre realizando tareas domésticas o trabajos de atención a otros como enfermera o parvularia.

 

Una educación no sexista es una educación de calidad
Por las razones señaladas la reforma de la educación no debe limitarse a la extensión horaria, la inversión en infraestructura, los liceos de anticipación y el perfeccionamiento del profesorado. La reforma educativa debe contemplar la eliminación de cualquier discriminación y asegurar una distribución igualitaria de oportunidades.

Por ello, planteamos:

  • Que se incluya explícitamente en los principios y lineamientos educativos la igualdad de oportunidades entre niños y niñas.
  • Que se eliminen los rasgos sexistas en los materiales didácticos y pedagógicos.
  • Que se incluyan metodologías y dinámicas en el aula que aborden la discriminación y la igualdad de oportunidades.
  • Que se apoyen los esfuerzos del profesorado tendientes a eliminar las prácticas sexistas mediante la implementación de programas de sensibilización y capacitación sobre el tema.
  • Que se considere en la reforma educativa la edad preescolar, no sólo para estimular desde la infancia y en forma equitativa a niñas y niños respetando sus habilidades, motivaciones y preferencias, sino también para facilitar el trabajo de sus madres.
  • Que se preste especial atención a las situaciones de riesgo de las alumnas que las llevan a desertar tempranamente de la educación: atención de hermanos pequeños por ausencia de la madre y embarazos precoces, entre otras.
     


Sabía que...
los primeros años de vida son fundamentales en la formación de la personalidad y la fijación de los valores.

Todas las ilustraciones pertenecen a textos de estudio usados en la enseñanza básica.

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

una publicación del:
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Esta publicación es financiada por el Fondo para la Sociedad Civil creado por el Acuerdo de Cooperación Suecia-Chile, administrado por el SERNAM. Sin embargo, las expresiones y contenidos vertidos no representan, necesariamente, la opinión institucional del SERNAM.