
| 9 noviembre 1996 | El trabajo de las mujeres en un mundo global A cuatro años del fin de siglo, la realidad de un mundo globalizado se ha instalado y Chile no está ajeno, sino que enfrenta el desafío de insertarse con éxito en el nuevo escenario mundial. La firma de tratados comerciales bilaterales y la participación en diversos conglomerados de países, con el fin de expandir sus fronteras comerciales, ha sido el camino escogido. La necesidad de participar en condiciones competitivas en esa economía global obliga a realizar importantes cambios tecnológicos y organizativos en los sectores productivos del país. Como es lógico, estas modificaciones y, en particular, el empuje empresarial hacia una mayor flexibilización del aparato productivo y del uso de la fuerza de trabajo afectan al empleo femenino. No obstante, con respecto a la forma en que le afecta hay diferentes visiones. Una versión catastrofista percibe la globalización y los cambios en la estructura productiva y del empleo de la mujer sólo como una amenaza. Otro enfoque visualiza que la inserción internacional de la economía chilena en marcha no perjudicará mayormente a las trabajadoras, puesto que un aumento del comercio y de la inversión incrementaría y mejoraría el empleo. Una tercera postura, de la cual Argumentos se siente portavoz, es una llamada de alerta, basada en considerar que el difícil escenario de globalización y reestructuración competitiva de la economía nacional requiere del Estado y de los actores laborales políticas activas que valoren el trabajo femenino y busquen la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el campo laboral. De no darse las condiciones anteriores, la globalización, portadora de grandes potencialidades para generar progreso económico, social y cultural, puede traducirse en un empeoramiento de las condiciones de trabajo de las mujeres y un aumento de las desigualdades entre los sexos. |
Sabía que... en Chile trabajan, en forma remunerada, 1.600.000 mujeres. | Algunos mitos que es preciso derribar En el actual proceso de transformación del escenario económico nacional e internacional existen algunas creencias comunes que han llegado a transformarse en mitos que se dan por verdades contundentes, sin que tengan verdadero asidero en la realidad. Para lograr actuar con perspectiva de futuro en este contexto es preciso desmontar estas creencias y aceptar que estamos ante situaciones nuevas sobre las cuales aún no ha sido dada la última palabra. Mito 1: Más comercio igual más producción, más producción igual más empleo Mito 2: La globalización mejora la calidad del empleo |
Sabía que... según la Encuesta Nacional de Empleo, del total de trabajadores, 31,8 por ciento son mujeres. | Un llamado de alerta y políticas adecuadas El escenario descrito abre posibilidades, al mismo tiempo que amenaza con reproducir una vez más la marginación de las mujeres en el empleo. Pero aún estamos a tiempo de lograr que el Estado juegue su papel de regulador del mercado y apunte a impedir que se acentúe la desigualdad. Las trabajadoras chilenas tienen en este momento oportunidades de hacer valer sus intereses y aspiraciones. Hasta ahora, las políticas gubernamentales y las estrategias de productividad de las empresas no consideran la forma diferente en que pueden afectar a las mujeres. Una vez más las propuestas deberán surgir de las propias mujeres, del movimiento sindical y de aquel los sectores capaces de pensar con visión de futuro para establecer los vínculos necesarios entre la economía y la política. Será necesario reivindicar una vez más la "dimensión social" de la integración económica e incluir de manera específica la "dimensión de género" que implica saber de qué modo afectan los cambios al trabajo femenino y cómo corregir sus efectos discriminatorios. Dentro de estas iniciativas, es necesario:
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Sabía que... las asalariadas chilenas ganan hoy, en promedio, el 78 por ciento de los ingresos de los trabajadores varones. | ![]() |
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| otros Argumentos | Argumentos para el cambio ISSN 0717-2346 una publicación del: Esta publicación es financiada por el Fondo para la Sociedad Civil creado por el Acuerdo de Cooperación Suecia-Chile, administrado por el SERNAM. Sin embargo, las expresiones y contenidos vertidos no representan, necesariamente, la opinión institucional del SERNAM. |