81
mayo
2009

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DE QUÉ CAMBIO SE HABLA

     En los últimos meses la palabra cambio ha estado presente en la mayoría de los discursos políticos. Esto sucede en una coyuntura caracterizada por una mayor movilización social y en un periodo electoral cuyos resultados son bastante impredecibles.
    Esta situación amerita reflexionar sobre qué se entiende por cambio, palabra que de tanto usarse puede vaciarse de contenido. Exige preguntarse por las distintas presiones que se están generando para transformar la sociedad chilena, en la economía, en la cultura, en la política y las instituciones y en la vida cotidiana. Estas presiones no siempre se dan en un mismo sentido ya que las concepciones y los intereses de los sujetos y colectividades son diversos y muchas veces contradictorios.
      Al mismo tiempo, los cambios no dependen sólo de la voluntad de los actores políticos vistos aisladamente, sino que son el resultado de la interrelación de distintos sujetos y colectividades, con distintos grados de poder que se confrontan y negocian para orientar el curso de la sociedad.
      No sólo el sentido atribuido a los cambios es diferente, también lo son los métodos a través de los cuales este se promueve.       Es distinto diseñar políticas públicas para solucionar un problema a partir de grupos de expertos sin interacción con la ciudadanía que diseñarlas a partir de la interacción con los actores concernidos y con la meta explícita de redistribuir poder y oportunidades y afianzar la ciudadanía.       Los acuerdos y pactos alcanzados y su traducción en políticas son implementados por autoridades y funcionarios que siguen normas y procedimientos institucionales que son permeados por sus ideas y convicciones sobre los temas que están abordando. Las instituciones tienen, a su vez, sus propias inercias que pueden resistir y distorsionar el sentido de las propuestas.
     Finalmente, los cambios se asientan también, sobre todo los de largo aliento, en transformaciones acumulativas, muchas veces imperceptibles, que se producen día a día sin que las personas tengan mayor conciencia de ello.
      Argumentos para el cambio quiere discutir sobre el significado y sentido de los cambios que distintos actores promueven.


Sabía que...
En el Congreso Nacional se encuentra un proyecto que propone extender el derecho a sala cuna a los hijos e hijas de los trabajadores hombres.

LOS CAMBIOS PROPICIADOS POR LA PRESIDENTA

     La cuenta anual de la Presidencia del pasado 21 de mayo fue un balance de los cambios promovidos por el actual gobierno. Las políticas propuestas en el programa de gobierno compartían una intencionalidad clara: avanzar hacia un estado de derecho y de protección social y disminuir las desigualdades sociales, incluyendo las desigualdades de género. También se trataba de ejercer un gobierno más cercano a la ciudadanía, escuchando a ciudadanos y ciudadanas en el diseño de políticas. Estas políticas han sido positivamente evaluadas, en especial en este momento de crisis, cuando el gobierno protege los derechos de las personas, entre ellas las mujeres, y se ocupa especialmente de los sectores con menos recursos.
     Sin embargo, la voluntad que anima a este gobierno para superar las desigualdades de género y fortalecer a las mujeres como actores políticos no es suficiente para lograr a cabalidad lo propuesto. La presidenta ha avanzado en asegurar la salud, respetar los derechos sexuales y reproductivos, atacar la violencia, estimular la igualdad en el mercado y promover la mejor articulación y distribución entre el trabajo productivo y reproductivo. Sin embargo, el alcance de su programa de gobierno ha sido recortado en las negociaciones políticas y en los procesos de implementación. Ello ha puesto de manifiesto la resistencia del sistema político y de las instituciones y la fuerza de los estereotipos culturales que obstaculizan el avance hacia la igualdad de género y el reconocimiento de la capacidad ética y libertad de las mujeres para decidir sobre sus estilos de vida y desarrollo personal.
     La oposición explícita o implícita de los partidos políticos a reformar el sistema binominal y adoptar medidas a favor de la paridad política de género es un ejemplo de la defensa de intereses corporativos. Asimismo, la resistencia de distintos sectores a cambiar las relaciones sociales y de género y a reconocer a las personas como iguales se expresa en la renuencia a compartir los costos de la protección social transfiriéndolos al Estado.
   Vemos entonces cómo los logros alcanzados pueden ser reinterpretados por otros actores y fuerzas políticas y cambiadas de sentido. Pese a la banalización inicial de las propuestas de gobierno relativas a la protección social y el cuidado infantil, entre otras, las fuerzas conservadoras se han montado sobre estos éxitos afirmando su compromiso con la continuidad de las políticas pero vaciándolas de su sentido más general, como parte de políticas más amplias de redistribución de oportunidades y poder.


Sabía que..Durante este gobierno se aprobó la Ley de Reforma Previsional que reconoce el trabajo de cuidado de los hijos y derechos previsionales de las mujeres amas de casa.

LAS MUJERES COMO MOTOR DE CAMBIO

     A través de la historia las feministas se han constituido en una fuerza de cambio de la cultura, la política, las instituciones y la vida cotidiana. Desde posiciones de exclusión y de menor poder han confrontado su situación de subordinación con los ideales de igualdad y libertad de la modernidad. Han esclarecido cómo la división de lo privado y lo público no sólo las excluía de los derechos ciudadanos educación, acceso al mundo público, propiedad y trabajo, entre otros sino también que las sometía al poder privado, arbitrario y jerárquico y del jefe de familia. Han emprendido duraderas acciones políticas para obtener derecho a la educación, al voto, al trabajo y a la propiedad.
     Han sacado del ámbito privado a la violencia contra la mujer, han afirmado su derecho a decidir sobre su vida y sus derechos sexuales y reproductivos.
   Han cuestionado la injusta división del trabajo doméstico reproductivo y han esclarecido los mecanismos de discriminación en su contra en el mercado de trabajo. Su acción persistente en el tiempo ha ido socavando las bases de la organización social actual y evidenciando el papel de instituciones como la familia, el mercado, la política y la cultura en la reproducción de las desigualdades.
     En sus confrontaciones con las instituciones existentes, las mujeres han puesto de manifiesto que se pueden cambiar por acción de los sujetos y que por ende ni las jerarquías sociales ni las instituciones responden a un orden natural inmodificable. Han desarrollado una gran capacidad argumentativa para legitimar sus planteamientos y ganar aliados y han aprovechado los contextos de mayor democracia para avanzar a la vez que para profundizar las transformaciones sociales.
    Al argumentar el carácter político y las relaciones de poder existentes detrás de lo aparentemente natural han develado los distintos sistemas de desigualdad y los diferentes sujetos y colectividades que forman una sociedad y han ampliado el sentido de la acción política más allá de los sistemas de partidos.
    En torno a la acción política por la equidad de género y la autonomía de las mujeres, se han construido campos políticos y redes en los cuales participan actores, especialmente mujeres, que provienen de organizaciones sociales, de la academia, de los partidos y del estado que hacen uso de las posibilidades que encuentran en el sistema politico e institucional para incidir en los cambios de políticas, instituciones y modos de vida. No obstante, cada avance de las mujeres es reinterpretado, resistido, aceptado o combatido por otros actores sociales con otras concepciones e intereses.
     Así por ejemplo, la demanda de reconocimiento y valoración del trabajo doméstico y reproductivo fue un logro del movimiento de mujeres. Actualmente, algunas fuerzas conservadoras tratan de incorporar estos logros a sus propuestas para reforzar el rol tradicional de las mujeres, frenar la redistribución de roles dentro del hogar y propiciar una incorporación secundaria de las mujeres al mercado de trabajo..


Sabía que...
El Congreso sigue sin aprobar el protocolo facultativo del Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer CEDAW que permitiría a las mujeres realizar peticiones y denuncias sobre el incumplimiento de sus derechos ante esa Comisión de las Naciones Unidas.

Y FINALMENTE, ¿QUÉ HAY DETRÁS DE LOS CAMBIOS?

   Las transformaciones son uno de los rasgos de las sociedades modernas, caracterizadas por una gran velocidad. Estas transformaciones no son el resultado de la pura intención de distintos actores que actúan separadamente, sino el producto de la interrelación entre ellos, los que tienen concepciones, intereses y poder diferentes. Asimismo, los logros de algunos actores pueden ser reapropiados por otros, subordinándolos a sus intereses. A la vez, otros cambios son menos conscientes e intencionales pero generan nuevas condiciones para la acción política.
     Los avances en la igualdad y autonomía de las mujeres y su cristalización en nuevas normas e instituciones no son entonces definitivos. Las mujeres como fuerte motor de cambio deben dar seguimiento al curso de estos logros y estar alertas a nuevas expresiones de las desigualdades de género.

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

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