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NO HAY EQUIDAD SOCIAL SIN EQUIDAD DE GÉNERO
El Consejo Asesor Presidencial en materias de trabajo, salario, competitividad y equidad social, tiene el encargo de elaborar recomendaciones sobre estas materias después de recavar diagnósticos y de haber convocado a distintos sectores sociales y centros de estudios. De esta manera, los miembros del Consejo estarían en condiciones de acceder a una mirada global y compleja sobre las desigualdades sociales en sus diferentes dimensiones –económicas, sociales, políticas y culturales– así como sobre sus interrelaciones con diversos sistemas de desigualdad anclados en el género, la etnia, la edad y otras. |
Sabía que... Entre 1990 y 2006, las familias monoparentales (sólo con presencia de madre o de padre) subieron del 22,2% al 25,6%. El 84,5% de estas familias monoparentales tenían jefatura femenina. |
Las raíces de la desigualdad de género Una de las medidas para superar la pobreza propuesta por la mayoría del Consejo es la incorporación de las mujeres pobres al mercado laboral. Pese a que existe información y análisis sobre la discriminación de las mujeres en el mercado laboral, así como sobre las tensiones que ellas sufren debido a las exigencias simultáneas del trabajo reproductivo y productivo, los miembros del Consejo no les dan la importancia debida. Tampoco toman en cuenta los factores que inciden en la pobreza de las mujeres, diferentes a los que condicionan la pobreza masculina. |
Sabía que... La Encuesta sobre Calidad de Vida y Salud (2001) muestra que las mujeres que trabajan fuera del hogar realizan 2 y media horas diarias de trabajo doméstico, como promedio de todos los estratos económicos. |
Bienestar social y equidad de género En la producción de bienestar social, así como en la generación de las equidades e inequidades sociales, las familias, el estado y el mercado cumplen un papel fundamental. |
Sabía que... La encuesta panel de la Casen muestra que hay salidas, entradas y recaídas en la pobreza: entre 1996 y 2006, 3 de cada 10 personas transitaron por la pobreza. |
Criterios para definir e implementar políticas Las políticas de equidad social y de género deben orientarse a contrarrestar las raíces de la desigualdad. Para ello deben actuar simultáneamente a nivel cultural para que las mujeres y los hombres sean reconocidos como iguales en todos los espacios en que participan. A nivel institucional, para asegurar una distribución más justa de los recursos y responsabilidades entre hombres y mujeres; y a nivel político para favorecer la participación de las mujeres en instancias de diálogo social y en espacios de decisión pública. Las políticas orientadas a incentivar el ingreso de las mujeres al mercado de trabajo, especialmente de las más pobres, deberían al mismo tiempo pro- mover cambios en la distribución del conjunto del trabajo social necesario–productivo, reproductivo y de cuidado. La organización del trabajo productivo, tanto para hombres como para mujeres, tendría que contemplar las necesidades y aportes a la reproducción social de las familias y de las personas, hombres y mujeres. Las acciones del estado deberían, a la vez, corregir sus propios sesgos y estereotipos sobre el papel de las mujeres y las familias en sus políticas, servicios y acciones que desarrolla. |
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