72
septiembre
2007
EL CAMINO HACIA LA CIUDADANÍA PLENA: EL DERECHO A SER ELEGIDAS

      La Presidenta Bachelet anunció en la X Conferencia de la Mujer realizada en Quito, en agosto pasado, el envío de una nueva propuesta legislativa para aumentar la representación de las mujeres en el Congreso. El objetivo es fijar pisos mínimos para cargos electivos junto a un sistema de incentivos económicos para los partidos que promuevan mujeres para esos cargos.
      El gobierno actual ha atendido otros problemas incluidos en el debate público y político por el movimiento feminista y las organizaciones de mujeres en el país, así como también ha dado continuidad a iniciativas de gobiernos anteriores. Entre otras medidas cabe señalar la ampliación de la cobertura de servicios de cuidado infantil desde la primera edad, la reforma al sistema previsional que fija las pensiones básicas, el fortalecimiento del pilar solidario y un bono previsional por hijo nacido. Estas medidas hacen visible la importancia del trabajo reproductivo de las mujeres, generan condiciones para su inserción laboral y las protegen de situaciones de vulnerabilidad.
      La propuesta actual contribuye a afirmar a las mujeres como sujetos políticos y a favorecer su protagonismo, de la misma manera que lo ha hecho la decisión de paridad en el Ejecutivo.
      Sin embargo, estas distintas medidas no logran consolidar una estrategia en pro de la igualdad de género, de carácter integral y permanente, que oriente las distintas decisiones del gobierno. Además, es necesario subrayar la relación que debe existir entre las medidas adoptadas en pro de una mayor representación de las mujeres con aquellas otras que aseguren su participación en condiciones de igualdad en la familia, el trabajo, la política y la cultura.
      Argumentos para el cambio quiere insistir en la necesidad de una estrategia integral que promueva la representación de las mujeres y genere condiciones para una participación paritaria en todos los ámbitos de la sociedad.


Sabía que...
74,8% de las chilenas coinciden en que las mujeres tienen menos oportunidades en la política.


Fuente: Encuesta Mujer Discriminación y Política 2006. Corporación Humanas.
www.humanas.cl/
publicaciones.asp/

Una larga historia

      Las demandas actuales de las mujeres por acceder a puestos de representación política y de dirección han sido precedidas por distintas movilizaciones de mujeres que se inician en el siglo XVIII y se despliegan hasta el siglo actual. A lo largo del tiempo, los movimientos han mostrado una gran capacidad de persistencia en sus objetivos de autonomía, libertad e igualdad. Han contribuido a generalizar y profundizar la democracia al poner de manifiesto en diferentes momentos de la historia la existencia de distintos sistemas de desigualdad que organizan la sociedad.
      Las mujeres han cuestionado la tradición, han demostrado el carácter social y no natural de las características y funciones que le han sido atribuidas y, por ende, han hecho evidente que son producto de relaciones de poder.
      Podemos distinguir tres grandes hitos en América Latina. Las movilizaciones por el derecho a voto, el ingreso a la educación y al mundo del trabajo, así como por la abolición de la doble moral, a comienzos del siglo pasado; la lucha por las cuotas, a fines del siglo pasado y la demanda actual por la paridad.
      Las luchas por las cuotas para las mujeres, a partir de los años setenta en Europa y de los 90 en los países de América Latina, proponen un mecanismo para generar condiciones de igualdad real. Se trata de asegurar la presencia de mujeres en altas posiciones políticas y generar una minoría crítica que contrarreste la tendencia a su aislamiento político y oriente los recursos para atender los problemas de las mujeres, tales como la violencia de género y el respeto a los derechos reproductivos, entre otros muchos.
      La lucha por la paridad se inicia en los años 90 en Europa y va tomando forma en los países latinoamericanos a comienzos de este siglo. La demanda de paridad refuta la supuesta neutralidad de lo universal y el concepto de individuo, construido a imagen y semejanza del hombre. En efecto, existe una contradicción flagrante entre la ley que afirma que todos los ciudadanos deben estar representados independientemente de su sexo, y la realidad, en la medida que ciudadanos y ciudadanas son representados casi exclusivamente por hombres.
      Al reconocerse las variadas maneras de ser individuo, de encarnar lo universal y el mundo común, la paridad desexualiza el poder al extenderlo a los dos sexos, y puede contribuir a crear un universalismo verdadero y representativo. De esta manera, la representación paritaria no significa que las mujeres sean sólo portavoces de las mujeres, ya que representan de la misma manera que los hombres al conjunto del pueblo y pueden hacerse cargo del interés general en todas sus formas. La paridad exige, entonces, que en los parlamentos y en los distintos poderes del Ejecutivo se represente el carácter mixto de lo humano.


Sabía que...
64% de las mujeres afirman que al final del gobierno de la Presidenta Bachelet las mujeres tendrán más derechos.


Fuente: Encuesta Mujer Discriminación y Política 2006. Corporación Humanas.
www.humanas.cl/
publicaciones.asp/
Y en Chile ¿por qué no?

      A partir de los años 90, en un clima internacional favorable a la equidad entre los géneros, se adoptan leyes de cuotas para las candidaturas a cargos legislativos en distintos países. Pese a las diferencias en cada país, las cuotas fueron el resultado de procesos prolongados donde las mujeres políticas, en alianzas interpartidarias y con el apoyo del movimiento feminista y organizaciones de mujeres, se movilizaron en un primer momento para la aprobación de las leyes de cuotas. Luego, persistieron en la labor vigilante para identificar las debilidades de la ley, los puntos donde podría ser transgredida, proponer reformas a las normas e instaurar sanciones para asegurar su cumplimiento. Y es que la eficacia de las cuotas depende de muchos factores: el contenido de la ley, la naturaleza del sistema electoral, la dinámica de los partidos que actúan como filtros en los procesos electorales, la cultura política y las reformas democráticas. La existencia de una amplia y persistente alianza política en torno al aumento de la representación de las mujeres ha sido fundamental para perfeccionar las leyes y cerrar las brechas.
      En todos los países las leyes de cuotas han tenido efectos positivos aumentando la representación femenina, sobre todo en la cámara baja, aunque, en la mayoría de los casos, las mujeres no alcanzan aún los porcentajes de representación establecido por ley.
      Una vez en el Congreso, las parlamentarias concuerdan en que reciben un trato distinto y que no son reconocidas totalmente como iguales, siendo orientadas especialmente a comisiones donde se tratan temas de carácter social. Pese a ello, la mayoría coincide en que su presencia ha aportado una diferencia positiva en la actividad legislativa, contribuyendo a modificar la agenda, influyendo en la cultura interna, en las normas y en los reglamentos. Reconocen que se preocupan más de los aspectos sociales y éticos –pobreza, derechos humanos, justicia social– y que su presencia ha sido insustituible en el tratamiento de los problemas de violencia contra la mujer, el reconocimiento de nuevos derechos y la necesidad de visibilizar y articular el trabajo productivo y reproductivo.
      Ahora bien, como ya decíamos, la posibilidad de ser elegida se relaciona con los avances experimentados por las mujeres en todos los campos, los que aseguran su participación en condiciones de paridad en cualquier ámbito: familia, trabajo, política y cultura. Por tanto, los mecanismos adoptados para facilitar la elección de mujeres deben ser parte de una estrategia mayor orientada a desmontar los diversos mecanismos de desigualdad de género que operan en la sociedad.


Sabía que...
Antes de aprobarse la ley de cuotas Argentina tenía un 16% de mujeres en el Congreso, Costa Rica el 11% y México el 9%.

Desafíos pendientes

  1. Identificar los mecanismos institucionales, políticos y culturales que han impedido la conformación de una amplia alianza en torno a las cuotas en el país, tales como la existencia de un sistema electoral binominal y la ideología de la meritocracia.
  2. Argumentar sobre las bondades democráticas que tiene representar la diversidad en los cargos parlamentarios y de designación, apelando a los propios principios universales de la modernidad y a las experiencias y logros alcanzados en otras sociedades.


Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

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