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abril-mayo
2003

LA BAJA TASA DE NATALIDAD: LA PUNTA DEL ICEBERG

      Los resultados del último censo han suscitado variadas reflexiones sobre las transformaciones que están ocurriendo en la sociedad chilena. En los distintos análisis, la disminución del número de hijos por mujer y su relación con el envejecimiento de la población son uno de los hechos más destacados. Sin embargo, este envejecimiento no sólo tiene que ver con la baja en la tasa de natalidad "el promedio de hijos por mujer es de 2,26" sino también con el aumento de la esperanza de vida. Y esto se asocia a la elevación de la calidad de vida: equipamiento doméstico de los hogares, acceso a los servicios básicos tales como agua potable, alcantarillado y luz eléctrica y avances en salud y educación.
      Las reacciones a la disminución de la tasa de natalidad son diversas. Algunos/as han rasgado vestiduras frente a los miles de niños que han dejado de nacer en estos diez años y que seguirán no procreándose en los años venideros. También lamentan el debilitamiento de las familias tradicionales y la supuesta menor abnegación y vocación de servicio de las madres. Otros, al contrario, ven en esta disminución la posibilidad de mejorar la calidad de vida de una población menor.
      Se relaciona, no sin razón, la baja de la fecundidad con el ingreso de las mujeres al trabajo remunerado. Las mujeres han incrementado su presencia en las categorias de profesionales y técnicas, y también en los trabajos de baja calidad. Pese a las importantes diferencias en condiciones de trabajo y el peso de la doble jornada, la mayoría de las mujeres encuentran en el trabajo remunerado un estímulo de crecimiento y valoración personal que las libera del encierro doméstico y les da más oportunidades de desarrollar proyectos de vida personal y familiar.
      Argumentos para el cambio considera que los análisis sobre la baja de la tasa de natalidad deberían integrarse a debates más amplios sobre los cambios que están experimentando las sociedades, las motivaciones, valores y expectativas de las personas, y la organización y distribución del trabajo productivo y reproductivo, en especial entre hombres y mujeres.


Sabía que...
La asignación familiar en Chile suma entre 1.143 y 3.607 pesos mensuales.

Más allá del descenso de la tasa de natalidad

      Para explicar la baja en la tasa de natalidad, la prensa hace referencia a cambios en las aspiraciones y motivaciones de las mujeres y a su creciente inserción en el mercado laboral. Algunos artículos afirman que las prioridades de consumo y bienestar postergan la decisión de tener hijos, lo que conduce inevitablemente al envejecimiento de la población. El significado de los hijos es dinámico; en las culturas rurales su número y aporte al trabajo familiar eran, y son aún, una garantía para la sobrevivencia de la comunidad. En cambio, en las modernas sociedades actuales, los padres tienen cada vez más conciencia de la necesidad de un trato personalizado a cada uno de sus hijos/as y de ofrecerles las mejores oportunidades para enfrentar los desafíos de una sociedad más exigente y competitiva. Por otra parte, las familias extensas han dado lugar a familias más pequeñas, muchas de las cuales tienen jefatura femenina. El número de matrimonios disminuye, aumentan las convivencias y es mayor el número de personas que vive sola.
      La disminución del número de hijos es, entonces, sólo una expresión más de las profundas transformaciones que afectan las instituciones, la cultura, la política, la economía y la vida familiar y personal, así como también las normas y convenciones que organizan las relaciones de las personas en los distintos espacios de la vida personal y social.
      Las nuevas generaciones de mujeres han sido frecuentemente testigos de los efectos negativos de la falta de independencia y autonomía de sus madres, sobre todo cuando el modelo de familia tradicional se resquebraja. Sin mayores recursos han debido soportar situaciones de extrema dependencia frente a sus parientes y/o aceptar trabajos en condiciones muy precarias. Igualmente, un mercado laboral cambiante e inestable les muestra que sólo el estudio, la capacitación y el desarrollo de sus habilidades podría permitirles mantenerse y avanzar en el mercado.
      Las transformaciones en curso facilitan la constitución de las mujeres como sujetos independientes, con derecho a participar e interactuar en posiciones más equitativas con los hombres en distintos espacios sociales. Pero si no cuentan con los recursos suficientes, esto las pone en situación de mayor vulnerabilidad.
      En el presente, los desafíos y peligros que en el pasado mujeres y hombres podían sobrellevar dentro de un grupo de acuerdo a reglas bien establecidas, deben ser enfrentados frecuentemente por los propios individuos. Las personas se ven más obligadas entonces a tomar la vida entre sus manos y desarrollar su capacidad de reflexión y aprendizaje sobre las nuevas condiciones que les toca vivir.
      Los trabajadores/as no cuentan con jornadas laborales apropiadas que tengan en cuenta las nuevas exigencias en su vida personal y familiar. Estas jornadas, o son muy extensas o son impredecibles en su número y distribución de horas dentro del nuevo marco de flexibilidad laboral. En estas circunstancias es comprensible que las mujeres y sus parejas decidan tener menos hijos y busquen formas de compatibilizar vida personal, familiar y laboral. Esta situación es especialmente difícil para las mujeres, ya que son ellas las que tienen la mayor responsabilidad en la crianza y las tareas domésticas.


Sabía que...
En algunos países europeos se logró recuperar la tasa de natalidad con mejores políticas de igualdad entre mujeres y hombres.
Hacia una nueva distribución y organización del trabajo

      El tema de compatibilizar el mundo productivo y el reproductivo ha llegado a ser un asunto de preocupación pública, por el aumento de parejas en que ambos trabajan y el acceso creciente de las mujeres a cargos que les exigen una disponibilidad total al trabajo productivo. Asimismo, el aumento del número de personas de la tercera edad pone en el debate el tema del cuidado, el que ya no es una responsabilidad que pueda ser cumplida exclusivamente por las mujeres de las familias.
      Sin embargo, la persistencia de estereotipos culturales que desvalorizan los aportes de las mujeres hace difícil pensar nuevas formas de distribución entre el trabajo de mujeres y hombres en la esfera productiva y reproductiva.
      Si esto no cambia, la sociedad y no sólo las mujeres, sino también los niños, los jóvenes, los viejos, quedarán en posiciones vulnerables y soportarán en sus hombros el costo de los cambios. Además persistirán irresueltos importantes problemas sociales que tienen que ver con la reproducción humana, la calidad de vida y los niveles de satisfacción social, generando crisis de difícil resolución.


Sabía que...
En Suecia el permiso por maternidad puede ser de casi un año; en Finlandia 11 meses y en Dinamarca 28 semanas, y una parte del permiso es tomado por el padre.

La travesía hacia el desarrollo necesita sustento

      Las ventajas que ofrecen los avances hacia el desarrollo y la mayor libertad que tienen las personas, y sobre todo las mujeres, para decidir sobre sus estilos de vida, exigen una importante redistribución de oportunidades y recursos entre las personas y entre hombres y mujeres, y la creación de nuevas normas que regulen la convivencia social en los escenarios actuales.
      Por ello es necesario:


Ampliar los horizontes de la discusión, debatiendo los nuevos problemas relativos a la convivencia social y a la satisfacción personal. Temas relativos a la salud mental, sexual y reproductiva, la movilidad de la población entre distintos países y las dinámicas sociodemográficas deben formar parte de la agenda futura.
Asegurar la participación activa de las mujeres, desde sus distintas posiciones, en las discusiones y decisiones sobre las formas de regular y redistribuir el trabajo entre el ámbito productivo y reproductivo, al interior de la familia y en la sociedad a través de los servicios públicos.
 Avanzar en propuestas de compatibilización del trabajo productivo y reproductivo tanto para mujeres como para hombres. Temas fundamentales son: la extensión de la jornada laboral y los horarios de trabajo; una flexibilidad concertada entre las partes; mejoras y adecuación de los sistemas de capacitación a las necesidades de los trabajadores y trabajadoras; mejora y ampliación de la cobertura de servicios de cuidado infantil, de enfermos y de ancianos; valoración del trabajo reproductivo de las personas de ambos sexos y entrega de la atención que este trabajo se merece.
 

Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

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Esta publicación cuenta con el apoyo financiero de la Fundación Ford.