
| 54 septiembre 2002 |
Por
una nueva distribución del trabajo
La
vida de las personas se ha transformado en las últimas décadas.
La introducción de nuevas tecnologías ha disminuido los
tiempos de producción y ampliado la oferta de bienes y servicios
para satisfacer una demanda cada vez más heterogénea. Para
atender esta demanda y a las exigencias de competitividad las jornadas
de trabajo remunerado se organizan en horarios muy diferentes. |
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El trabajo es más que
la jornada laboral remunerada En las sociedades actuales la cantidad y variedad de actividades no remuneradas aumenta y la jornada de trabajo excede la jornada de trabajo remunerado. La mayor complejidad de la vida les obliga a estar informadas para adaptarse a los cambios y capacitarse así como para elegir entre las distintas alternativas que existen para acceder a los beneficios que ofrecen las instituciones y para cumplir las normas que regulan la convivencia: uso de subsidios y servicios, declaraciones de impuestos, pago de patentes, pago de cuentas, por nombrar algunas. Mujeres y hombres requieren, entonces, de tiempo no sólo para desempeñar su empleo y las tareas del hogar y del cuidado de las personas, sino también para realizar las nuevas actividades asociadas a la formación, acceso a instituciones y servicios y cumplimiento de deberes ciudadanos. Este aumento de las actividades extralaborales hace más crítico el incremento de las horas de trabajo en el país. Mientras en los países de Europa y Norteamérica ha disminuido la jornada laboral, en Chile el promedio de horas trabajadas es de 48 a la semana. Incluso hay sectores como el comercio, en el que las jornadas pueden ser de 10 horas, 6 días a la semana, vale decir 60 horas semanales. La organización de la jornada, los tiempos destinados a traslado y las horas de colación ocupan en la práctica casi todo el día de las personas. En los últimos años, junto al aumento de horas de las jornadas de trabajo remunerado se ha incrementado el número de personas que trabajan jornadas reducidas, realizadas en forma mayoritaria por las mujeres. Como las mujeres, salvo excepciones, son las que están a cargo de todo el trabajo doméstico y las actividades asociadas, que implican una relación permanente con distintas instituciones (salud, educación y toda clase de servicios), se afirma que este tipo de trabajo sería ideal para armonizar la vida familiar y laboral. Sin embargo, el trabajo a tiempo parcial no significa que se trabaje regularmente medio día como podría pensarse. Muchos de los trabajos part time no están sujetos a horarios ni jornadas fijas de trabajo, ya que éstas pueden variar sin o con poco aviso previo y porque se realizan en días de fin de semana y feriados. Los horarios y extensión de la jornada frecuentemente se modifican en forma inconsulta variando también, por tanto, los ingresos percibidos. "En junio trabajé tres o cuatro días a la semana de las 10 a las 21 horas y tenía el resto de la semana libre. En julio estoy a tiempo parcial, trabajo todos los días de lunes a viernes de 15 a 21 horas y el domingo todo el día. No sé si el cambio es definitivo o cambiaré de nuevo... El número de horas que trabajo varía de mes a mes, depende de las ventas". (Vendedora part time en tienda de mall) "Me contrataron por turnos. Cinco días de 5 horas y media, un día de 10.30 a 21.30, viernes libre siempre... a veces cambian el horario, cuando a la jefa se le ocurre, me avisan horas antes, depende si está bueno, si es fin de mes y si estoy en la casa me llama para que venga por algunas horas aunque esté en mi día libre". (Vendedora part time en tienda de mall) Estos testimonios ponen de manifiesto que las jornadas laborales operan sobre la base de la disponibilidad de los trabajadores/as a las exigencias de la empresa, en las horas en que se les demande, en cualquier momento del día, aunque sean contratados a tiempo parcial. |
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Hacia un nuevo reparto del trabajo Los trabajos part time tal como se lo entiende hoy día, no resuelven las incompatibilidades entre vida personal, familiar y laboral ni significan una distribución más justa del trabajo entre hombres y mujeres. La asignación de las mujeres a trabajos de tiempo parcial presenta el gran riesgo de reforzar la división sexual del trabajo. La responsabilidad exclusiva del trabajo doméstico y cuidado les resta posibilidades de formarse o participar en actividades recreativas y públicas. Como el trabajo parcial significa generalmente un ingreso al mercado laboral en condiciones más desventajosas, a trabajos más precarios y peor pagados, ellas están en situaciones negativas respecto a los hombres. Esto les impide afirmar su independencia, decidir sobre su destino y anticipar su seguridad futura; también disminuye su poder negociador con relación a la distribución de deberes y oportunidades entre los miembros de la pareja. Sin embargo, es razonable pensar que las personas tengan la opción de trabajar a tiempo parcial. Hombres y mujeres pueden necesitar jornadas más cortas para continuar con su educación o la formación para el trabajo, para atender requerimientos extraordinarios en su vida privada, para el cuidado de bebés, para organizar su desplazamiento o retiro del mercado del trabajo. Por tanto, jornadas parciales menos arbitrarias y negociadas deberían estar abiertas tanto para hombres como para mujeres. Asimismo, el paso a la jornada parcial no debería impedir volver a jornadas de tiempo completo cuando cambia la situación personal. No se tiene entonces que concebir el tiempo parcial como un tipo de trabajo para mujeres para cumplir con obligaciones familiares. Hay mujeres con hijos que necesitan y quieren trabajar jornadas completas, como personas que sin tener hijos quieren disminuir las horas de trabajo. Según la encuesta CASEN del año 2000, 55% de las mujeres que trabajan menos de 35 horas semanales desean trabajar más horas. Tampoco se puede pensar en organizar jornadas de trabajo sin considerar todo el trabajo en su conjunto. |
Sabía que... La organización del tiempo de trabajo remunerado y no remunerado debe ser igual para hombres y mujeres. |
Organicemos el tiempo de trabajo con equidad
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Esta publicación cuenta con el apoyo financiero de del Instituto de la Mujer de España y la Fundación Ford. |
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