
| 53 julio - agosto 2002 ¿comentarios?
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Vivir
mejor en las ciudades
El
paro de las micros en Santiago tuvo efectos no buscados por los empresarios
que lo impulsaron. De un día para otro, la ciudadanía se
encontró con una ciudad diferente, sin ruido, sin contaminación,
sin transporte, por supuesto, pero una ciudad donde los vecinos y vecinas
se comunican, alguno ofrece su auto para llevar a otro y sobre todo, una
ciudad donde la gente habla, expresa su opinión. Durante los dos
días de paro y las semanas posteriores hemos escuchado numerosas
opiniones de personas de todos los niveles sociales y tipo de actividad,
hombres y mujeres. La mayoría de esas opiniones se refieren a lo
que significa vivir en una ciudad que ha crecido y cambiado tanto
en las últimas décadas. |
Sabía que... La ciudad de Santiago tiene 10 mil buses para una población de 5 millones mientras que San Pablo (Brasil) sólo tiene 8 mil para una población de 15 millones. |
¿Qué calidad de
vida tenemos en las ciudades? La vida cotidiana es distinta de acuerdo al sexo, la edad, la procedencia socioeconómica y cultural así como del lugar de residencia, urbana o rural. Las transformaciones ocurridas en las últimas décadas en el país han acelerado el ritmo de la vida diaria, han aumentado las distancias entre el hogar y el trabajo, las escuelas, los servicios públicos, lo que hace más difícil transitar por las ciudades. La distribución de oportunidades, de esferas de acción y de responsabilidades entre mujeres y varones, influye en el uso del tiempo y del espacio de cada uno de ellos. Las mujeres se están incorporando crecientemente al trabajo remunerado y, ADEMÁS, deben ocuparse de todos los servicios a la familia, de los colegios, la atención de la salud, la compra de alimentos y vestuario, los reclamos por cobros indebidos de las cuentas, entre otras tareas que las lleva a desplazarse por la ciudad. Las deficiencias en la infraestructura urbana, en el transporte, los servicios básicos, en especial los de cuidado infantil, de enfermos y ancianos, hacen más pesada la jornada diaria de las mujeres y las obligan a gastar más energía, especialmente a aquellas que no cuentan con ayuda y viven en sectores con menos recursos. El transporte urbano parece pensado para personas de un solo sexo, hombres jóvenes o de mediana edad, saludables y sin obligaciones familiares, ni hijos que llevar, que se trasladan masivamente en los horarios de ingreso y salida del trabajo. No considera las necesidades de personas ancianas o con discapacidades, la protección a niños y niñas, los problemas que les causa a las embarazadas la forma de conducir. Por otro lado, el diseño de las calles privilegia a las personas que tienen auto, que hacen un uso excesivo e ineficiente de ellas, cuando la mayoría se traslada en bus o en metro. Las mujeres y las niñas siguen expuestas a distintas formas de agresión sexual en las micros y en la calle que se acentúa en los lugares donde no existe una adecuada iluminación y vigilancia y cuando las micros van más llenas. El sistema de pago a los choferes, cuya remuneración depende de los boletos cortados, los lleva a competir por los clientes. De esta manera se realizan verdaderas carreras entre micros que ponen en peligro a los pasajeros y transeúntes, así como la salud física y mental de los choferes. No sólo el transporte sino también la larga jornada laboral, la ubicación de los colegios y consultorios, la calidad del aire y las dificultades para tener tiempo y oportunidades de esparcimiento están influyendo en la vida y bienestar de las personas y en sus estados de ánimo. Esto se debe y se puede cambiar. De hecho, ya se han visto avances y hay planes concretos en discusión. Sin embargo, no es fácil, hay demasiados intereses encontrados, como lo demuestra el paro de dueños de buses para oponerse a regulaciones más racionales del transporte. También la ciudad paga las consecuencias de largos años de desinterés por el bienestar de zonas importantes de la ciudad, que han crecido sin una adecuada planificación, lo que lleva a la necesidad de realizar grandes inversiones, como la red de colectores de agua lluvia, para enfrentar las inundaciones. Pero no todo es así. Por poner un ejemplo, con poco costo y muchos beneficios se podrían organizar los horarios de ingreso y salida del trabajo para evitar los embotellamientos que aumentan el tiempo de traslado y agravan el problema de contaminación. Sería necesario informarse y participar activamente en los debates que se están llevando a cabo sobre planificación urbana y el mejoramiento de servicios para que se tome en cuenta las diferentes necesidades de la vida cotidiana. |
![]() Sabía que... Un estudio de SERNAM de 2001 muestra que las mujeres consumen más tranquilizantes que los hombres (16,9% de las mujeres y 7,5% de los hombres). |
Un día en la vida de María |
![]() Sabía que... Una encuesta del CEM a 200 personas del comercio, industria y servicios en Santiago mostró que el 52% de las mujeres y el 47% de los hombres trabajan remuneradamente más de 10 horas diarias. |
Por una ciudad más vivible
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