52
junio
2002

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¿Cómo financiar las licencias maternales?  

Estas últimas semanas hemos sido testigos del debate que ha suscitado la propuesta del Gobierno de financiar parte del Plan AUGE (Acceso Universal con Garantías Explícitas), destinado a reformar la salud, con el dinero que actualmente paga el Estado en licencias maternales. La idea es financiar esas licencias con el 0,6% de las cotizaciones a ISAPRE y FONASA. La propuesta ha motivado la participación de las distintas fuerzas políticas, económicas y sociales que han planteado sus diferentes puntos de vista e intereses.
La situación actual de la reforma de salud pone de manifiesto lo difícil y complejo que resulta cambiar las instituciones, en un sentido más democrático, para mejorar y ampliar el acceso a los servicios de salud. También salta a la vista la necesidad de escuchar a los distintos/as actores durante el proceso de elaboración e implementación de las reformas, analizar los contenidos de las diferentes propuestas, propiciar consensos y estimar posibles conflictos que pueden surgir de una determinada decisión.
    El objetivo de la Reforma a la Salud y el Plan AUGE es ampliar el derecho a la salud, lo que indudablemente resulta ser una urgencia. Pero a la vez niega la responsabilidad que tiene el Estado de garantizar el derecho laboral que permite a la sociedad reproducirse. La propuesta de financiamiento significa en la práctica privatizar esa responsabilidad al traspasarla con exclusividad a las familias de los cotizantes en los sistemas de salud.
    Argumentos para el cambio considera que la propuesta de eliminar el subsidio estatal representa un retroceso innecesario y una peligrosa señal al conjunto de la sociedad, en el sentido de debilitar la relación entre licencias maternales y derecho laboral para las trabajadoras y diluir la responsabilidad colectiva de la reproducción social. Desde esta perspectiva quiere participar en el debate para hacerlo más plural y democrático.


Sabía que...
La ausencia de políticas orientadas a armonizar la maternidad con el trabajo lleva a la disminución de la opción por la maternidad, llegando hasta a la disminución de la población.

Las licencias son un derecho laboral

Para el avance de las mujeres y la equidad entre hombres y mujeres es fundamental que la gestación y crianza sean una responsabilidad compartida por toda la sociedad.
    La propuesta del Gobierno que apunta a cambiar la forma de financiamiento de las licencias maternales, en un contexto donde las mujeres están cada día más presentes en el mundo laboral, cuestiona el principio de responsabilidad social con la maternidad.
    El llamado "subsidio maternal" otorga a las mujeres el derecho de seguir recibiendo su remuneración cuando se dedica temporalmente a la tarea de gestación y cuidado de un nuevo ser, durante el período de pre y posnatal. El pago de sus ingresos en esos momentos les permite establecer una relación más armónica entre su condición de madre y de trabajadora eliminando las tensiones y conflictos que se derivarían de perder su ingreso como trabajadora por el hecho de procrear. Asimismo, mantiene su independencia y su condición de trabajadora remunerada normalmente, lo que contribuye a una mayor igualdad entre hombres y mujeres.
    El pago de las licencias maternales en Chile constituyó una gran conquista laboral al llevar implícito el reconocimiento de la reproducción social como una responsabilidad de todos. La propuesta actual significa transferir esta responsabilidad del Estado a los trabajadores y trabajadoras cotizantes en los sistemas de salud.
    El Convenio número 3 aprobado en 1919 por la OIT, revisado y aprobado luego en 1952 con el número 103, respalda las conquistas laborales relativas a la licencia maternal, el descanso pre y posnatal, las prestaciones médicas y en dinero, el permiso para amamantar durante la jornada laboral y la prohibición de despido durante el período de fuero maternal. Es importante destacar, que tanto el Gobierno de Chile como otros países del Cono Sur junto a trabajadores y trabajadoras rechazaron la modificación del convenio 103, en los aspectos que podían debilitarlo. Los argumentos esgrimidos por Chile en esa reunión se basaban en la defensa de la maternidad como una responsabilidad social.
    Desde el punto de vista presupuestario, el aporte público destinado a los subsidios en caso de licencias por descanso pre y posnatal está incluido en las asignaciones que hace el Estado al Fondo Único de Prestaciones Familiares y Subsidios de Cesantía que es un fondo constituido exclusivamente por fondos fiscales y es administrado por la Superintendencia de Seguridad Social. En consecuencia, los aportes fiscales para los subsidios maternales aparecen vinculados al ámbito laboral y no al de la salud.
    Estas licencias son derechos laborales que tienen que ver con la necesidad de garantizar la reproducción social y a la vez el derecho a la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el trabajo.
    Por esto, el discutir las licencias maternales en el marco de la reforma de salud expresa una lamentable confusión entre los derechos laborales y los de la salud. La propuesta actual significa transferir la responsabilidad del Estado a los trabajadores y trabajadoras cotizantes en los sistemas de salud. Más aún, destinar parte de las cotizaciones de salud al pago de remuneraciones se está distorsionando la finalidad de dichas cotizaciones.
    Finalmente, hay que insistir en que las licencias maternales constituyen un asunto diferente al problema urgente de la pobreza que también es una responsabilidad social. Pero superar las discriminaciones no significa solamente una focalización de recursos según el nivel de ingresos de las personas sino también concentrar recursos para contrarrestar los mecanismos que generan otros tipos de desigualdades, entre las más importantes, las desigualdades de género.
 

Sabía que...
Cuando el Estado se hace cargo de un derecho, lo pagamos entre todos.


Sabía que...
El salario promedio de las mujeres que cotizan en Isapres es de $480.000 mensuales.

Y las isapres ¿qué?

Cada argumento esgrimido durante estos días ha dado lugar a un contra-argumento y así, se ha ido creando una verdadera tela de araña, de tal manera que resulta cada vez más difícil abarcar todas las aristas del problema. Lo grave es que la forma en que se ha ido dando la discusión desdibuja cuestiones importantes como la necesidad de reafirmar el principio de solidaridad con la maternidad, entendida como responsabilidad de todos y no como una "ayuda" a las mujeres.
    Desde esta última perspectiva pasa a ser también muy importante el que las ISAPRE eliminen la discriminación que ejercen con las mujeres al cargar los gastos de maternidad exclusivamente a ellas. La situación llega hasta tal punto que algunas ISAPRE proponen a las mujeres "planes sin útero", es decir, las impulsan a que, por razones económicas, limiten sus decisiones reproductivas.
 


Sabía que...
En Chile, a diferencia de la mayoría de los países latinoamericanos, los empresarios no participan en el financiamiento de las licencias maternales.

La importancia del proceso de decisión

Ahora bien, independientemente del curso que tomen los acontecimientos parece indispensable sacar algunas conclusiones de este debate. En primer lugar, aparece como inexplicable el impulso a una iniciativa que viene a modificar una forma de financiamiento público de las licencias que es suficientemente avanzada y necesaria para garantizar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo.
    En segundo lugar, la pluralidad de opiniones expresadas "en forma previa a la toma de decisiones públicas tan importantes" sobre todo de las personas directamente implicadas, en este caso las mujeres, puede ayudar a concitar el apoyo a algunas de las alternativas y propuestas, por el hecho de haberse producido la consulta ciudadana.
    En tercer lugar, en una democracia es necesario tomar decisiones que no menoscaben los intereses de los sectores sociales que tienen menos poder por diferentes razones, ya sea clase, etnia, sexo u otros, y que por el contrario resguarden los intereses de los distintos grupos, buscando el equilibrio y el bien general.
Tal como lo expresamos en el número anterior de Argumentos para el Cambio, el país necesita una reforma del sistema de salud. Lo principal en términos de equidad de género es eliminar las diversas discriminaciones a las que están sometidas las mujeres en el sistema de ISAPRE.
    En breve, el financiamiento de las licencias pre y posnatales nada tienen que ver con el sistema de salud, por lo que consideramos que no se debe utilizar el aporte estatal a estas licencias para la reforma de salud. Además significa complicar de manera absurda la solución. Lo que se está haciendo es desvestir un santo para vestir a otro. Y después tener que buscarle ropa al primer santo. Ese mismo 8,6% de aumento en las cotizaciones de salud (que se está proponiendo para financiar las licencias maternales) podría ser usado para obtener una parte de los recursos que requiere la reforma de salud, en vez de hacerlo indirectamente traspasando los recursos estatales ahora dedicados a las licencias. Esta solución, además de clara y directa, impide enviar una señal equivocada sobre la responsabilidad de toda la sociedad en la maternidad que podría provocar distorsiones, tanto en los mercados (laboral y de salud privada) como en las decisiones de las mujeres y de las parejas sobre la reproducción y el trabajo.

 

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

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Esta publicación cuenta con el apoyo financiero de del Instituto de la Mujer de España y la Fundación Ford.