51
mayo
2002

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Las mujeres y la reforma de la salud

En todas las encuestas sobre qué preocupa a la gente, en los últimos diez años, la salud está en los primeros lugares. Y claro, determina la vida o la muerte de los individuos. Como todo lo que ocurre en ese ámbito afecta a toda la sociedad, la salud pasa a ser un bien público, el derecho a ella se transforma en un principio constitucional y el Estado adquiere la obligación de velar por ella.
     
La primera gran reforma sanitaria en Chile significó la creación del Servicio Nacional de Salud en 1952, con el fin de atender mejor a la población en lo curativo y en lo preventivo. Se privilegia la salud de la mujer en todo cuanto la vincula con la maternidad.
     
La segunda tuvo lugar en 1980, y puede definirse como una reforma administrativa y financiera (no contemplaba objetivos de salud) que permitió al Estado disminuir el gasto público en el sector llegando a los niveles más bajos en la historia. El nuevo modelo de mercado necesita y crea las controvertidas ISAPRES. Estas nuevas instituciones establecieron planes para las mujeres en edad fértil notoriamente más caros que para el resto de los afiliados. Se escucha entonces un discurso que sacraliza la maternidad y se asiste a una práctica que la castiga.
     
La discusión sobre la actual Reforma de la Salud es una puerta que se abre a la sociedad civil y sobre todo al movimiento de mujeres, para entrar por ella a discutir, cuestionar, replantear y hacer propuestas concretas, construidas a través de más de 20 años de experiencia. Y las mujeres se han reunido para discutirla confirmando la importancia de la participación cuando se quiere que los cambios correspondan de verdad a lo que las personas necesitan.
     
Argumentos para el cambio quiere contribuir a fortalecer la voz de quienes demandan un sistema que considere las diferencias de género, es decir, que permita ver lo que ocurre a las mujeres por el hecho de ser mujeres.
 
 


Sabía que...
Chile se comprometió ante organismos internacionales, a establecer políticas que garanticen los derechos sexuales y reproductivos de hombres y mujeres.

Por qué es necesario un enfoque de género en la reforma
La Reforma de la Salud tiene como principio básico la equidad de la política de salud para toda la ciudadanía, especialmente los más necesitados. Si no se consideran las desigualdades entre mujeres y hombres, la Reforma les afectará de manera desigual. Usar el enfoque de género es indispensable para lograr la equidad en salud:

  • Porque hasta ahora la mujer ha sido considerada en los planes de salud sólo como reproductora de la especie, sin reparar en los riesgos derivados de su condición de género. Las mujeres son protagonistas en la producción de salud: tienen a su cargo el sistema doméstico de cuidado de la salud que opera puertas adentro de los hogares y en la comunidad. Producen y mantienen condiciones de vida sanas en el hogar, promueven la cultura en salud entre sus miembros, construyen bienestar emocional y afectivo, cuidan a las personas enfermas, ancianas y/o discapacitadas, sustentan las acciones de salud comunitaria.
  • Porque las mujeres padecen problemas específicos de salud: sufren más problemas musculares y de columna provocados por las tensiones y doble carga laboral; manifiestan más problemas de salud mental debido a que son las principales víctimas de violencia física y sexual, a la sobrecarga de exigencias, a la ausencia de reconocimiento de las propias necesidades, a la autopostergación, a la falta de un espacio personal. Además están expuestas a riesgos de enfermar y morir por complicaciones del parto y del aborto.
  • Porque el número de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar es superior al de hombres que la padecen, ya que no tienen poder de decisión suficiente al interior de la pareja, algo que afecta su salud física y sicológica, como también la de sus hijas e hijos.
  • Porque tienen mayor necesidad de los servicios de salud debido a que viven más años, tienen mayor capacidad para percibir síntomas, en consecuencia consultan más, y su rol reproductivo las hace más vulnerables. Esta mayor necesidad aumenta en los sectores más pobres.

Equidad de género en salud significa que los recursos deben asignarse según las necesidades de cada sexo y de cada grupo socioeconómico.
 


Sabía que...
tenemos derecho a exigir privacidad y confidencialidad en la atención de salud sexual y reproductiva.
La vulnerabilidad de las mujeres
En las últimas décadas las mujeres se han integrado al mercado laboral sin que haya grandes cambios en las relaciones de género dentro del hogar, por lo cual ha aumentado su carga de trabajo diaria. Para lograr conciliar trabajo doméstico y trabajo remunerado, las mujeres aceptan empleos precarios, porque les brindan más flexibilidad, aunque sean temporales, con menores remuneraciones, a tiempo parcial, de bajo status y, por estas características, con menor protección social.
     
A esto se agrega que entre ellas hay más desempleo, que su historia de trabajo es interrumpida por la gestación y la crianza, que la mantienen en puestos de baja calificación, mal remunerados, todo lo cual se traduce en pensiones de vejez más bajas, por menos años, y en consecuencia, en peor calidad de vida.
     
La Reforma propone que los pacientes terminales reciban cuidados paliativos de preferencia en sus hogares, por supuesto a cargo de una mujer una vez más. Aunque es evidente que resulta más acogedor el lecho de un hogar que cuenta con servicios básicos y otros recursos mínimos disponibles, no lo es cuando las familias son pobres, o cuando se trata de una familia distinta del modelo único que todavía está en las mentes de quienes diseñan políticas públicas.
     
A todo lo anterior debemos agregar que sin enfoque de género no se podrá detener el avance del VIH/SIDA en las mujeres (sector en que el aumento ha sido más explosivo), ya que el mensaje social predominante dice que las mujeres no son dueñas de su cuerpo, restándoles todo poder en el modo de realizar el acto sexual. Al priorizar la transmisión del VIH desde la madre a su guagua se refuerza la idea de que la mujer es importante sólo en cuanto madre.
 


Sabía que...
según CONASIDA: el 50% de las mujeres contagiadas con el VIH/SIDA son dueñas de casa, y sólo el 12% son trabajadoras sexuales.

Participación y propuestas de las mujeres
El 28 de mayo 400 mujeres convocadas a un "Parlamento por la Reforma de la Salud" por la Organización Panamericana de la Salud y organizaciones de mujeres, acordaron las siguientes propuestas:

  • Retomar el derecho a la salud como un derecho humano de las personas.
  • Crear una instancia de participación en salud, con representación de mujeres.
  • Fortalecer FONASA como entidad solidaria y equitativa, y al sector público de salud en general.
  • Incorporar la perspectiva de género a la reforma de salud porque la discriminación en este plano compromete la equidad y la salud integral.
  • Aprobar una ley de regulación a las ISAPRES, que elimine el "impuesto a la reproducción" que implica el sobreprecio en los planes de salud de las mujeres.
  • Incorporar el proyecto de Ley Marco sobre Derechos Sexuales y Reproductivos como una de las leyes indispensables para la reforma de salud.
  • Garantizar la prevención de la violencia familiar y sexual, con medidas como la acogida y atención integral de las víctimas en la atención primaria de salud.
  • Establecer políticas que prohiban el uso de plaguicidas y otros químicos perjudiciales para vecindarios, consumidores y personas trabajadoras en faenas agrícolas.
  • Dotar al sistema público de recursos suficientes para cubrir las necesidades de salud integral de la población en los aspectos promocionales, preventivos, curativos y de rehabilitación.
  • Respecto del sistema doméstico de cuidado de la salud
  • Visibilizar el aporte económico que realizan las mujeres en forma de trabajo no remunerado de cuidado de la salud en el hogar.
  • Retribuir en forma de beneficios de salud el aporte no remunerado de las mujeres al cuidado de la salud en el sistema doméstico.
  • Apoyar con recursos humanos, técnicos, insumos y equipo, a las mujeres u hombres que cuidan a personas enfermas y/o discapacitadas en su hogar.
  • Resolver los riesgos económicos que enfrentan las mujeres cuando los cuidados de personas enfermas y/o con discapacidad las obligan a abandonar su trabajo remunerado.


 

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

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Esta publicación cuenta con el apoyo financiero del Instituto de la Mujer de España y de la Fundación Ford.