49
marzo
2002

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¡Lo sentimos... Pero no queremos retroceder en la historia!

El día internacional de la mujer fue conmemorado en todas las regiones del mundo. Fue emocionante observar a las afganas celebrándolo sin burka y la admirable persistencia de las españolas en su lucha contra la violencia hacia la mujer.
    En el país, diversas instituciones y organizaciones celebraron también este día. Instancias de gobierno, voceros de partidos políticos de distintas corrientes y organizaciones sociales, a las que se sumaron empresas comerciales, valoraron los aportes de la mujer a la sociedad.
    Detrás de este consenso -que indudablemente expresa el éxito alcanzado por las mujeres en hacerse reconocer como personas con derechos- se esconden no sólo maneras diferentes de comprender el significado de este día sino también de lo que significa ser mujer y hombre, y sobre las relaciones entre ambos en la sociedad actual.
    En este sentido, la propuesta de un nuevo feminismo avanzada por la Fundación Chile Unido, organización cercana al Opus Dei, emerge como fuerza política con un discurso que, si bien rescata algunas de las difíciles experiencias de vida de las mujeres, impide la cristalización de sus antiguas aspiraciones de libertad y justicia.
    Argumentos para el cambio quiere recordar a grandes rasgos esta historia así como los desafíos que las mujeres enfrentan hoy. Afirma que es importante debatir con posiciones como las señaladas y esclarecer que no sólo existen relaciones complementarias entre hombres y mujeres, sino también de poder y de dependencia que cercenan su autonomía y privan a las mujeres de recursos necesarios para enfrentar los riesgos de la sociedad actual y de beneficiarse de las oportunidades.
 
 


Sabía que...
Olympia de Gouges fue guillotinada durante la Revolución Francesa por publicar la Carta de los Derechos de la Mujer.
Un poco de historia
Las ideas de la modernidad en contraposición a las ideas del feudalismo y los regímenes absolutistas, significaron un cambio radical en la historia de la humanidad. Estas postularon la autonomía de los seres humanos y su capacidad (y obligación) de darse a sí mismos las reglas que organizan su vida, la convivencia social y a las instituciones. Las concepciones de la modernidad constituyeron un factor liberador que alimenta hasta hoy la aspiración de equidad y justicia social de todos los grupos excluidos.
    Sin embargo, la organización de las relaciones entre hombres y mujeres no se orientó por esas nociones. La radical separación y valoración de lo femenino y lo masculino entraban en abierta contradicción con los ideales de igualdad y de autonomía. Las mujeres eran excluidas de la participación pública y de los sistemas de representación política al ser recluidas en los espacios privados estructurados por el poder familiar. Al mismo tiempo que se les negaba la racionalidad, se las sometía a la autoridad de otros en el ámbito de lo privado.
    Las mujeres tuvieron que vencer muchas resistencias para poder desarrollarse intelectualmente, algunas hasta tuvieron que disfrazarse de varón para poder escribir y participar en distintos ámbitos culturales. Sostuvieron una importante lucha para acceder a estudiar -hasta la mitad del siglo XX estaba restringido su ingreso a algunas carreras universitarias en Chile y en otros países occidentales. Las mujeres no eran consideradas como adultos capaces de la administración de los bienes, el marido podía prohibirles trabajar y, aún hoy, sólo ellos pueden ser los administradores de la sociedad conyugal y hasta de los bienes propios de las esposas. La subordinación a las ideas de los hombres de su familia y la violencia contra la mujer por sus padres, hermanos y marido eran consideradas hasta hace poco como comportamientos privados que no podían ser sancionados.
    Las relaciones al interior de la familia, la relación de hombres y mujeres con su sexualidad y su intimidad, se entendían como comportamientos naturales, propios de la feminidad y la masculinidad. A diferencia de otros espacios sociales, se negaba a hombres y mujeres la posibilidad de elaborar sus propias reglas en el ámbito de la familia y la vida cotidiana. Al contrario, en nombre de la religión, de la naturaleza y de la biología, se mantuvieron las relaciones desiguales entre hombres y mujeres.
 


Sabía que...
durante la edad Media fueron quemadas en la hoguera 6.000.000 de mujeres acusadas de brujas. Ellas poseían conocimientos vedados a las mujeres de la época.

El camino a la libertad y la justicia
En el curso de la modernidad, grupos de mujeres se han opuesto a su exclusión y se han movilizado para acceder al mundo público y desarrollar las distintas potencialidades de su personalidad. Las mujeres han empujado así los límites que las excluían de la vida pública, las restringían al espacio familiar y las subordinaban a la cultura de dominación masculina.
    El movimiento feminista, en sus distintas expresiones a lo largo de los últimos siglos, ha contribuido a ampliar las concepciones de la modernidad, en sus dimensiones de libertad y de reconocimiento de la autonomía individual y de justicia social para las mujeres.
    El feminismo ha cuestionado las formas de entender la identidad de la mujer, y ha afirmado tanto la igualdad como la diferencia entre hombres y mujeres. Pero también se ha opuesto a la definición de la identidad femenina subordinada de la cultura de dominación masculina.
    Su acción política ha contribuido, de esta manera, a transitar hacia una nueva etapa de la sociedad, más reflexiva, donde las relaciones entre hombres y mujeres toman forma al interior de procesos de acuerdo, de disensos, de negociación y de mutua comprensión.
    Los planteamientos sobre la feminidad de la Fundación Chile Unido se oponen a las ideas eje de libertad y justicia propias de la modernidad y encadenan a las mujeres a su naturaleza o a un determinado tipo de sociedad como si estas no cambiaran a través del tiempo. En lugar de reconocer y respetar las diferencias entre las personas, postulan la complementariedad entre hombres y mujeres que impide a ambos desarrollar parte de sus capacidades y potencialidades por no ser consideradas propias de su feminidad y masculinidad y de los papeles sociales asignados a hombres y mujeres. ¿Por qué un hombre no podría ser sensible y capaz de cuidar a sus hijos? ¿Por qué una mujer no podría competir y aspirar a tener autoridad?
    La supuesta complementariedad puede esconder diferencias de poder. El menor acceso a los recursos materiales, sociales, políticos y culturales valorados socialmente, las obliga a basar su seguridad en los hombres y no en sus propias capacidades. Pensar la complementariedad desde una posición de dependencia supone afirmar la existencia de un otro que esté dispuesto a proveer y proteger a las mujeres. En este sentido, la situación de dependencia en que vive una mayoría de mujeres limita sus posibilidades reales de elegir entre distintas opciones.
    La complementariedad podría a veces ser deseable, siempre que sea en situación de igualdad, no parta de posiciones jerarquizadas, con valoraciones diferentes de su quehacer y de condiciones que limiten el derecho a elegir su proyecto de vida.
    En el mundo actual, cada vez más complejo e inestable, las mujeres tienen la necesidad de acceder a más y diversos recursos que en el pasado y de ser autónomas para enfrentar los riesgos y beneficiarse de las oportunidades que se les ofrecen.
 


Sabía que...
en 1909, Belén de Zárraga recorrió el norte de Chile dictando conferencias sobre los derechos de las mujeres.

El debate, el acuerdo, la negociación y la redistribución de oportunidades
La construcción de sociedades modernas más justas y libres exige un gran esfuerzo de reflexión y creatividad individual, colectiva e institucional. Se debe propiciar la apertura de espacios donde circule la información, se confronten las ideas y se actúe tomando en cuenta los resultados de las experiencias, y no a partir de dogmas o verdades reveladas. Sin embargo, a la vez se debe asegurar el acceso de las mujeres a estos espacios, mediante una redistribución de recursos, del tiempo y de las oportunidades.
 

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

una publicación del:
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Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales

   

 

Esta publicación cuenta con el apoyo financiero del Instituto de la Mujer de España y de la Fundación Ford.