38
noviembre
2000

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Las mujeres pueden crear empleo,
no sólo buscarlo

Desde hace algunos años, la creciente incorporación de las mujeres al trabajo remunerado se ha traducido en un reconocimiento de sus condiciones de profesional y trabajadora eficiente y responsable. Su mayor acceso al crédito ha demostrado no sólo que son buenas administradores sino también buenas pagadoras, características apreciadas por los ejecutivos de bancos y entidades financieras que instalan líneas dirigidas al universo femenino. Asimismo, se reconoce que la participación de las mujeres en el mercado contribuye significativamente a elevar la calidad de vida de sus familias.
    La situación de las empresarias es menos conocida y legítima pese a que ellas constituyen un porcentaje significativo, alrededor del 20% del total de empleadores. Sin embargo, los programas de promoción del desarrollo empresarial no la consideran como un beneficiario específico. Se sigue pensando que su acceso a la empresa es el resultado de vínculos de parentesco o matrimoniales.
    En Chile ha adquirido cierta notoriedad la situación de las mujeres microempresarias que con su esfuerzo y modestos recursos sacan a su familia de la pobreza. Sin embargo, las empresarias sólo han dado lugar a algunos reportajes que hacen referencia a dos o tres nombres de exitosas ejecutivas de empresas, cuya trayectoria es considerada excepcional. Está lejos de conocerse el mundo empresarial femenino.
    
Argumentos para el cambio considera ineludible abordar el tema en un momento en que es urgente asegurar la competitividad del país en los mercados globales para lo cual se hace necesario tanto la innovación tecnológica como promover el desarrollo del capital humano, al mismo tiempo que generar empleos de calidad. En esta situación, la iniciativa, la flexibilidad y la capacidad de asumir riesgos son características que deberían fomentarse. Muchas mujeres empresarias estarían dispuestas a aceptar los desafíos de los nuevos tiempos si contaran con políticas que promuevan y apoyen sus emprendimientos. De esta manera, muchas otras mujeres tomarán la alternativa de crear empresas y contribuirán a crear empleo productivo.
 
 


Sabía que...
las mujeres en el mercado de trabajo tienen mayor nivel educativo que los varones.
Para avanzar en el desarrollo hay que sumar mujeres
Existe consenso actualmente en que el crecimiento se sustenta en la calificación de los recursos humanos, la capacidad de gestionar la información y el desarrollo de la capacidad de emprendimiento. Si se quiere mejorar la competitividad de la economía es imprescindible contar con capital humano adecuado que en el presente puede ser aportado por las mujeres. Para lograr estos objetivos es necesario desarrollar estrategias orientadas a visibilizar la presencia de las mujeres en el mercado y cuantificar sus aportes, así como también identificar espacios nuevos en la producción, las finanzas, el comercio y los servicios donde ellas puedan incursionar empresarialmente.

Vemos algunas razones que fundamentan la necesidad de estimular la capacidad empresarial de las mujeres:

  • El país ha realizado desde hace décadas una inmensa inversión en educación de la población femenina que se ha traducido en un aumento sustantivo de sus niveles educativos y en la eliminación de la brecha educativa con los hombres en las generaciones jóvenes y de mediana edad.
  • El valor competitivo de las empresas se asienta, en la actualidad, en la habilidad para gestionar información y movilizar conocimientos. Las capacidades de las mujeres permiten que aporten en este sentido.
  • Generar oportunidades para que las mujeres desarrollen empresas rentabiliza la inversión en educación.
  • La principal forma de luchar contra la pobreza es crear empleos permanentes en empresas productivas y competitivas.

Fomentar la autonomía económica de las mujeres y superar la pobreza pasan entonces, no sólo por asegurar el acceso de las mujeres a empleos de calidad acordes con su nivel educativo, experiencia y méritos personales, sino que también requiere promover su capacidad empresarial poniendo a su alcance la información y la capacitación necesaria, acceder a los instrumentos de fomento ya existentes y a los créditos bancarios que requiera.
    Un ejemplo concreto de lo que significa la generación de oportunidades es la experiencia de los programas de fomento (“PROFO”) de la CORFO. Un grupo de mujeres postuló a este programa para cultivar flores y el éxito obtenido estimuló a otras mujeres a organizarse para emprender su propia empresa. El hecho de que las empresarias tengan menos prejuicios y resistencia para contratar mujeres se tradujo en nuevas oportunidades de empleo femenino.
 


Sabía que...
las mujeres pagan puntualmente sus créditos y los bancos se están dando cuenta de que son buenas clientas.
Lento viene el futuro ... pero viene
Como dice Benedetti en uno de sus poemas «lento viene el futuro, pero viene» es posible percibir los cambios en la sociedad hacia una mayor equidad entre hombres y mujeres. A pesar de la escasa presencia que tiene la figura de la mujer empresaria en el espacio público y en los medios de comunicación, el momento es favorable para fomentar el protagonismo de estas mujeres.
    La existencia de ministras, parlamentarias, intendentas y gobernadoras viene también a respaldar la idea de que las mujeres pueden estar en todos los lugares. Aun más lenta, pero muy importante, es la modificación de las relaciones al interior de la familia y la tendencia de las generaciones más jóvenes a compartir responsabilidades, tanto en el trabajo remunerado para proveer los ingresos, como en la crianza de los hijos. Si a estos cambios se agregan medidas de políticas públicas que permitan hacer compatibles la vida familiar y laboral, las mujeres se verán en mejores condiciones para asumir iniciativas creativas, muchas de las cuales podrán traducirse en la creación de empresas.
    El desarrollo económico relativo que ha alcanzado Chile ha fortalecido la valoración de personas capaces de impulsar proyectos productivos rentables y creadores de empleo. En ese contexto, el debilitamiento de los esterotipos sexuales que se percibe tanto en los discursos de las autoridades como en ámbitos como la publicidad, favorece la posibilidad de aceptación de mujeres emprendedoras.
    Por otra parte, como hemos señalado, los cambios en la organización del trabajo relevan la importancia del conocimiento, y el uso de tecnologías disminuye la valoración de la fuerza física lo que contribuye a cambiar la posición de las mujeres al interior de la empresa.
    Lo anterior, aunque tiene visos auspiciosos, no puede ocultar las dificultades que cada día enfrentan aquellas que desde hace años desempeñan puestos empresariales o gerenciales. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas, las empresarias perciben sólo el 61% del ingreso que reciben los varones en su misma actividad, y se concentran en unos pocos rubros y en empresas pequeñas. Sin embargo «no se hizo Roma en un día» y el camino para lograr que las mujeres desarrollen todas sus capacidades y las pongan al servicio del país en los ámbitos económicos, requiere que se multipliquen las experiencias, se difundan y se fortalezcan, y sobre todo que el país apueste al valor de su aporte al desarrollo.
 


Sabía que...
la mayoría de las empresarias contrata más mujeres que hombres en sus empresas.
De emprendedoras a empresarias
Tanto desde el Estado, como desde la sociedad, apoyar una mayor participación de las mujeres en el mundo empresarial es una tarea de enormes proyecciones.

Desde el Estado

  • Visibilizar a las mujeres en toda la información económica con estadísticas desagregadas por sexo.
  • Asegurar la incorporación de indicadores de género en los programas de fomento productivo.
  • Diseñar programas específicos para estimular las iniciativas empresariales de las mujeres en regiones.
  • Coordinar todas las instancias competentes, de modo de sumar recursos que permitan resultados en el corto plazo.
  • Crear incentivos al sector privado que acoja las iniciativas empresariales de mujeres.
  • Crear premios a empresas innovadoras dirigidas por mujeres.
  • Crear premios a la calidad para las empresas que favorezcan el desarrollo laboral de las mujeres.

Desde el sector privado

  • Crear líneas de financiación y créditos blandos para proyectos de mujeres.
  • Incorporar y visibilizar a las mujeres empresarias y altas ejecutivas en sus asociaciones gremiales y eventos empresariales como ENADE, buscando el efecto de demostración.
  • Incentivar a las ejecutivas de las empresas para desarrollarse profesionalmente facilitando el acceso a la capacitación y nombrándolas en puestos de mayor responsabilidad.
  • Aplicar el principio de equidad en sueldos y beneficios para hombres y mujeres.

Desde las mujeres

  • Confiar en sus propios proyectos y buscar la información y recursos necesarios para llevarlos a la práctica.
  • Establecer redes de empresarias para compartir información y experiencias y lograr más visibilidad y fuerza.
  • Participar activamente en las organizaciones empresariales sustentando sus puntos de vista y demandas.
  • Hacer uso de los instrumentos de capacitación y fomento empresarial.
     

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

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Esta publicación cuenta con el apoyo financiero del Instituto de la Mujer de España.