27
septiembre
1998

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Las cuotas de mujeres son una necesidad en Chile

El establecimiento de las cuotas en algunos partidos políticos y la propuesta de ley de cuotas presentada por las diputadas de la Concertación han abierto el debate sobre el sentido y efectos de este mecanismo de acción positiva para contrarrestar desigualdades sociales. El sólo hecho que esté en discusión pone en evidencia los cambios que ha experimentado la situación de las mujeres en los últimos años. Ellas han ingresado en un mayor número al mundo del trabajo y a los espacios públicos pero son pocas todavía las que pese a sus capacidades, nivel de desempeño y compromiso, acceden a los lugares de decisión más significativos. En el país, por ejemplo, sólo existen 3 ministras y 15 parlamentarias, las que se han destacado por su profesionalismo, compromiso, honestidad e iniciativa. El bajo porcentaje de mujeres en posiciones similares revela la existencia de barreras de distinto tipo que dificultan el acceso de las mujeres a los espacios de debate y decisión pública.
    Algunas de estas barreras tienen que ver con ideas preconcebidas sobre los espacios que deben ocupar las mujeres en la sociedad y con la desvalorización de sus capacidades cuando ocupan lugares diferentes a los establecidos para ellas. Otras se relacionan con los procedimientos y normas que se utilizan para la selección de las personas en determinadas posiciones. Asimismo, las distintas responsabilidades de mujeres y hombres en la vida diaria limitan las posibilidades de estas últimas para participar en espacios públicos. Finalmente, las formas de educar a las niñas y la ausencia de modelos de mujeres en cargos de responsabilidad social no favorecen el desarrollo de la autoestima, ni las estimulan a anticipar proyectos de vida que las ubiquen en posiciones de mayor poder de decisión.
    Argumentos considera necesaria la existencia de cuotas para romper las inercias sociales y compensar las menores oportunidades de las mujeres para acceder a cargos de decisión. Trata de bajar los temores que suscita este mecanismo mediante la entrega de información de lo que sucede en Chile y en otros países donde esta medida existe.
 
 


Sabía que...
entre un 40 y un 63% de los afiliados a los partidos políticos en Chile son mujeres, sin embargo, la proporción en los consejos generales fluctúan, según los partidos, entre el 9,5 y 22,5%.


Sabía que...
Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela aplican sistemas de cuotas en sus partidos políticos.

El por qué de las cuotas: prejuicios y razones

Prejuicio número 1: Las cuotas discriminan a los hombres a favor de las mujeres.
Los hechos: Con las cuotas se trata de eliminar la discriminación actualmente existente y se propicia un adecuado balance de los géneros en diferentes espacios sociales, políticos e institucionales para asegurar que las distintas experiencias sociales y la diversidad de puntos de vista sean consideradas.

Prejuicio número 2: Las cuotas bajan la calidad del desempeño de políticos y profesionales debido a que las mujeres no estarían suficientemente preparadas.
Los hechos: En los países donde se han aplicado las cuotas el desempeño de las mujeres ha sido igual o mejor que el de los hombres; en la necesidad de legitimar su posición las mujeres dedican más tiempo y energía al ejercicio de sus cargos. Por otra parte, al existir una oferta combinada de hombres y mujeres, se tiene mayores posibilidades de elegir a los mejores de cada grupo.

Prejuicio número 3: Las cuotas son contraproducentes para las mismas mujeres, genera tensiones y rechazo a su participación en política.
Los hechos: Los partidos europeos y latinoamericanos que emplean el sistema de cuotas aseguran que éste es un mecanismo útil para incentivar la participación política de las mujeres al estimular un debate general sobre la ausencia de ellas (y otros grupos discriminados) en las esferas políticas y las medidas para solucionarla. Más aún la designación de mujeres ha elevado sus resultados electorales.

Prejuicio número 4: A las mujeres no les interesa acceder a posiciones de poder en la política ni en el Estado.
Los hechos: El mecanismo de cuotas ha aumentado la presencia de las mujeres lo que demuestra su eficacia. Por otro lado, la mayor posibilidad de acceder a esos cargos ha llevado a las mujeres y a los gobiernos a implementar programas destinados a afianzar y desarrollar sus habilidades, capacidades y conocimientos para postular y ejercer su liderazgo.
    En América Latina, siete países han implementado el sistema de cuotas al interior de sus partidos. La Ley de Cupos argentina ha sido la más importante porque asegura la presencia de mujeres en las listas de candidatos al Parlamento. Su participación como candidata hace visible a las mujeres y pone en el debate público sus opiniones y puntos de vista sobre los temas más candentes. Promulgada en 1991, su objetivo fue asegurar el 30% de mujeres en todas las candidaturas, colocadas en lugares en que tuviesen opción de ser elegidas. En cuatro años se duplicó la cantidad de mujeres en el poder legislativo y la mayoría de las mujeres que constituyen el 30% tienen un alto perfil político.

Prejuicio número 5: Las cuotas son inviables en el país y sólo son apoyadas por minorías de mujeres. No responden a nuestra cultura, al sentir de los partidos ni al interés de las mujeres.
Los hechos: Las cuotas tienen su historia en el país. Los partidos de la Concertación la están aplicando a iniciativa de sus militantes mujeres pero también, aunque en menor medida, de los militantes hombres.
    El PS tomó la iniciativa a principios de los 90 estableciendo un mínimo de un 30% a cupos de mujeres en las candidaturas y declarando su intención de llegar a una relación 40-60 en 1999, una vez evaluado el desarrollo del proceso.
    El PPD definió una cuota de al menos un 20% de mujeres en las direcciones colectivas internas (comunales, provinciales, regionales, nacional y comisión política). Actualmente las mujeres de ese partido han avanzado proponiendo un mejor balance genérico en el momento de confeccionar las listas (40/60) y han ampliado los espacios a las candidaturas parlamentarias y municipales.
    La DC aprobó en su Junta Nacional de 1996 no aceptar que haya más del 80% de uno de los sexos en los órganos directivos. El aplicar la medida con un reglamento interno que prescribe que cada militante vote por hombres y mujeres en la proporción de 80/20, tuvo efectos muy positivos en la representación de las mujeres. Las mujeres pasaron de ser un 11% a un 40%.
 

Un proyecto de Ley de cuotas
Las mujeres parlamentarias de la Concertación, con el apoyo de algunos diputados, se unieron para presentar en marzo de 1997 un proyecto de ley que modifica la Ley de Partidos Políticos, la Ley de Votaciones y Escrutinios y la Ley Orgánica Municipal con el fin de asegurar una presencia más equilibrada entre hombres y mujeres. El proyecto propone que los partidos no puedan llevar más del 60% de candidatos de un solo sexo a las elecciones municipales y parlamentarias. En caso de que no cumplieran ese requisito las listas serían rechazadas.
 


Sabía que...
la Convención Sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer ratificada por Chile señala que las medidas para acelerar la igualdad no se considerarán discriminación y cesarán cuando se hayan alcanzado los objetivos de igualdad de oportunidades y de trato.
Apoyemos la Ley de cuotas
Pese a la importancia de la ley de cuotas el éxito del sistema no depende tanto de la ingeniería electoral sino de que exista en la sociedad una mayor aceptación de la necesidad de ofrecer igualdad de oportunidades a hombres y mujeres y de cambiar las prácticas políticas y culturales que impiden a las mujeres ejercer sus derechos.

Para lograr estos objetivos se hace necesario:

  • Propiciar un cambio de las representaciones culturales y favorecer la presencia de ambos sexos en distintos espacios sociales a lo largo de toda la vida. En este sentido, es necesario socializar a las niñas y jóvenes en experiencias de participación y debate, ampliar su horizonte de expectativas y motivarlas a postular a cargos de decisión.
  • Impulsar un debate sobre las cuotas y que opinen, con argumentos, quienes se oponen. Es posible que en un intercambio de ideas más abierto se puedan disipar los temores de quienes las rechazan.
  • Realizar desde las organizaciones comunitarias y sociales de distinto nivel encuestas callejeras y todo tipo de iniciativas que permitan enriquecer el diálogo social sobre este aspecto de la convivencia ciudadana.
  • Participar masivamente en la consulta pública que se prevé durante la tramitación de cada ley, y difundir ampliamente el debate parlamentario en los medios de comunicación.
     


Busquemos el equilibrio

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

una publicación del:
CEM (Centro de Estudios de la Mujer)
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Esta publicación es financiada por el Fondo para la Sociedad Civil constituído con aportes del gobierno de Suecia, administrado por el SERNAM, y por el Instituto de la Mujer de España - Solidaridad Internacional. Sin embargo, las expresiones y contenidos vertidos no representan, necesariamente, la opinión institucional de estos organismos.