
| 26 agosto 1998 | Las mujeres tienen razón y confían en la fuerza de sus ideas para proponer cambios En los últimos meses ha tenido lugar un interesante debate al interior de la Concertación sobre el sentido y consecuencias de la modernidad y sobre el futuro que anhelamos. Algunas posiciones apelan exclusivamente a la velocidad con que nos acercamos a la modernidad en el país para explicar los cambios en los comportamientos de las personas: el individualismo, la desconfianza hacia los otros, la dedicación excesiva al trabajo, el aumento de la inseguridad, la pérdida de confianza en el futuro personal y social y el alejamiento de los partidos políticos y de la política. Otras posturas critican el tipo de desarrollo que se viene impulsando, aun cuando reconocen que un rápido crecimiento y cambios en la organización de la producción y del trabajo generan desajustes y elevan la incertidumbre social. Llaman la atención sobre la excesiva concentración de poder económico, la profundización de las desigualdades sociales y el debilitamiento de los vínculos sociales. Estas características serían en gran medida las responsables de la apatía, el desencanto, la inseguridad e insatisfacción de muchas personas. Postulan entonces que es necesario cambiar el curso del desarrollo y abordar con seriedad el debate sobre el papel del Estado en la redistribución de las oportunidades y recursos entre los ciudadanos/as y en la apertura de espacios de participación para que las personas desarrollen sus visiones sobre la sociedad, planteen sus demandas e influyan así en el diseño de políticas. |
Sabía que... a partir de las últimas elecciones aumentó el número de mujeres en la Cámara de Diputados de 9 a 13. Sin embargo apenas alcanzan al 11%. | De qué orden de género se trata La vieja idea de un orden social de género basado en hombres proveedores que trabajan en forma permanente y remunerada y ganan lo suficiente para mantener a sus mujeres e hijos, y con mujeres dedicadas al cuidado de los miembros de su familia, pierde crecientemente fundamento. En este viejo orden, las habilidades y capacidades de las mujeres son menos reconocidas y valoradas y sus bases de autonomía e independencia son bastante restringidas. Mientras la seguridad de los hombres depende de su relación con el mercado, la de las mujeres depende de la existencia de una pareja y de la estabilidad de esta relación. Las mujeres están sometidas entonces a una doble fuente de inseguridad: la pérdida de trabajo de su pareja y la pérdida de la relación establecida con él. En el mundo actual se ha hecho más difícil contar con trabajos estables que provean de remuneraciones, seguridades y derechos a los trabajadores y sus familias. Muchas mujeres ingresan al mercado de trabajo para complementar los ingresos de sus familias o hacerse cargo de ellas. Asimismo, la organización de la vida familiar ha cambiado y no responde al patrón señalado: los hogares con dobles ingresos aumentan, las parejas duran menos años, un cuarto de los hogares está encabezado por mujeres y se ha elevado el número de hombres con sucesivas familias e hijos de distintas relaciones. En este período de debilitamiento del orden de género vigente, las mujeres con mayores recursos tienen más posibilidades que en el pasado para desarrollar sus habilidades y capacidades, acceder a nuevas posiciones en la vida económica, política y cultural, y poner de manifiesto su aporte a la sociedad, aunque estas oportunidades son siempre menores a las de los hombres. La situación de las mujeres que cuentan con menores recursos puede tornarse muy crítica. La ausencia de pareja con quien compartir las responsabilidades domésticas y la manutención de los hijos, sus mayores dificultades para liberar tiempo para ingresar al mercado de trabajo y el acceso a éste en posiciones más precarias, los menores ingresos y el menor reconocimiento a sus capacidades, las hace más proclives que a los hombres a vivir en situaciones de pobreza y corren más riesgo de ser abusadas y explotadas. Esta situación demuestra la urgencia de proponer un nuevo orden de género en el debate sobre alternativas futuras en el país. Un nuevo orden que no se sustente en la subordinación y dependencia de las mujeres sino en la equidad de género y por tanto, en relaciones sociales más justas, democráticas y plurales. |
Sabía que... cada 25 minutos ocurre una agresión sexual a mujeres y niñas. | Igualdad de oportunidades, de reconocimiento y valoración social La equidad de género es una idea compleja que abarca distintos aspectos de la vida de hombres y mujeres. Por ello, una estrategia orientada a avanzar en la constitución de nuevos órdenes de género exige diseñar intervenciones simultáneas en distintos campos y no debe reducirse a medidas aisladas que si bien favorecerían a las mujeres en algunas dimensiones podrían empeorar su situación en otras. Así por ejemplo, si solo se piensa en superar la pobreza orientando subsidios a los hombres jefes de familia, se profundiza la dependencia y la subordinación de las mujeres a los hombres. Si se facilita la incorporación de las mujeres al mercado sin implementar estrategias destinadas a redistribuir el trabajo doméstico y abordar socialmente el cuidado de los distintos miembros de la familia, se intensifica su trabajo y se debilitan al mismo tiempo los vínculos sociales que organizan y orientan la vida de los niños/as y jóvenes. Desde esta perspectiva, para asegurar la equidad de género, las intervenciones deberían estar orientadas a distintos fines:
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Sabía que... según la encuesta CASEN alrededor del 80% de los menores de 5 años son cuidados por su madre durante el día. | Algunas preguntas que orienten el debate Incluir la equidad de género en el debate actual pasa por asegurar la presencia amplia de las mujeres en las discusiones y por abordar los temas críticos señalados para la construcción de un nuevo orden de género. Algunas preguntas urgentes a considerar en el debate son las siguientes: ¿Existen propuestas en torno al trabajo de cuidado y de atención de las personas ? ¿Quiénes son considerados responsables de abordar estas tareas? ¿Cómo participan para el cumplimiento de estas tareas las familias -hombres y mujeres-, el mercado y el Estado? ¿Cómo representan las distintas propuestas de políticas a las mujeres? ¿Como mujeres necesitadas que requieren de asistencia? ¿Como mujeres capaces de progresar en distintos campos de acuerdo a sus méritos en igualdad de condiciones que los hombres? ¿Como ciudadanas con iguales derechos y deberes que los hombres en todos los campos de la vida social? |
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| otros Argumentos | Argumentos para el cambio ISSN 0717-2346 una publicación del: Esta publicación es parcialmente financiada por el Fondo para la Sociedad Civil constituído con aportes del gobierno de Suecia, administrado por el SERNAM, y por el Instituto de la Mujer de España. Sin embargo, las expresiones y contenidos vertidos no representan, necesariamente, la opinión institucional de estos organismos. |