2
abril
1996

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Sobre el género

Durante 1995 comenzaron a circular en los medios de comunicación diversas opiniones sobre el uso del concepto de género y las políticas de igualdad de oportunidades. La Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer de Naciones Unidas celebrada en Beijing, China, convocó a los gobiernos de todo el planeta a pronunciarse sobre estos asuntos que afectan a toda la sociedad y fue un detonante muy importante. Pero la causa de fondo es que las mujeres, desde hace muchos años, vienen cuestionando el papel que se les atribuye en la sociedad y han logrado colocar sus demandas en el espacio público internacional. En otras palabras, las mujeres de todas las latitudes han exigido su derecho a "la mitad del cielo" y finalmente se ha escuchado su voz. Hace falta ahora trasformar la realidad.
    En este segundo número de
Argumentos abordaremos los conceptos y acciones que han sido objeto de debate en los últimos tiempos, con el fin explicar de qué modo la utilización de este concepto y el impulso de esas acciones, permiten comprender mejor las experiencias de vida de las mujeres y de los hombres y proponer relaciones más satisfactorias y enriquecedoras entre ambos sexos.
    Sobre la base de que el Estado no es neutral en la generación de las desigualdades que afectan a las mujeres, nos referiremos también a los planes de igualdad de oportunidades, como uno de los mecanismos posibles para propiciar el pleno desarrollo de las potencialidades de hombres y mujeres y corregir desigualdades que el mercado por sí mismo no puede regular.
 
 


Sabía que...
los hijos de padres golpeados tienden a reproducir el modelo y agreden a sus parejas, a pesar del sufrimiento que les significó en la infancia la violencia contra su madre.
Las relaciones de género ordenan la vida de hombres y mujeres
Como verdaderos hilos invisibles, las relaciones de género están detrás de todas las acciones y relaciones sociales de hombres y mujeres. En todas las sociedades el sexo es un criterio de diferenciación entre las personas y en cada sociedad las personas comparten un conjunto de ideas sobre lo masculino y lo femenino y sobre el comportamiento que hombres y mujeres deben tener en la familia, en el trabajo y en las relaciones sociales. Veamos algunas situaciones:
  • El niño se cae, el padre mira a la madre, ella se levanta, recoge al niño y mira al marido, con aire culpable.
  • Un niño se cae y busca refugio en la madre, aunque el padre esté presente.
  • Un hombre de mediana edad almuerza con sus hijos un domingo en un restaurante. Al terminar, los verá irse con su madre.

Estas situaciones son tan reiteradas que normalmente no nos detenemos a analizarlas. La mujer aprende tempranamente a hacerse cargo de los otros, el niño a dirigirse a las mujeres si necesita apoyo, el padre asume que verá menos a sus hijos si se separa. Cuando la conducta de una mujer o de un hombre rompe la norma sexual, se produce una sanción social.
    El simple hecho de que el sexo permita diferenciar a los seres humanos, tiene interpretaciones contrapuestas. Por una parte hay quien considera que las diferencias son naturales y biológicas, por tanto inmutables, y que van asociadas a una posición determinada en la sociedad, que tampoco debe cambiar.
    En otro lugar nos situamos quienes afirmamos que las diferencias entre hombres y mujeres son producto de un complejo proceso social que no se explica sólo por la biología. Pensamos que en cada sociedad se elaboran normas de conducta para cada sexo y se ofrecen modelos diferentes de sentir y expresar sentimientos. El conjunto de estos elementos se construye sobre las características sexuales biológicas y constituyen el género social femenino y masculino.
 


Sabía que...
no sólo las mujeres han cuestionado el modelo que les impone la sociedad. En algunos periodos históricos, los hombres también han rechazado el modelo masculino. Por ejemplo el movimiento de "los preciosos" en Francia, a mediados del siglo pasado.
Las diferencias entre mujeres y hombres no tienen un origen exclusivamente biológico
La prueba más evidente de esta afirmación es que las ideas sobre lo femenino y lo masculino y los comportamientos de hombres y mujeres varían enormemente de una cultura a otra.
    Por ejemplo, según estudios antropológicos, un hombre de la cultura arapesch tiene un comportamiento tan maternal y dulce como el que se espera de las mujeres occidentales y una mujer de la cultura mundugudur es tan asertiva, fuerte y agresiva, como se espera que sea un hombre mediterráneo. En algunas culturas es el hombre quien se adorna y seduce a la mujer, con actitudes que en nuestro medio serían calificadas de equívocas.
    Los planteamientos que atribuyen un origen esencialmente biológico a las diferencias entre hombres y mujeres no sólo desconocen las diferencias culturales, sino que niegan la diversidad de experiencias sociales de cada ser humano y tienden a suponer una forma única de ser hombre y de ser mujer, de tal manera que todas aquellas personas que no responden al modelo prefijado son calificadas negativamente y se les impide desarrollar sus potencialidades. Por señalar un ejemplo: a una niña no se le estimula para que estudie ingeniería ni a un niño para que se dedique a la danza.
 


Sabía que...
se ha dictado una ley que permite a los padres faltar al trabajo por enfermedad de uno de sus hijos o hijas.
Diferencias sí, desigualdades no
La pluralidad es requisito indispensable en una sociedad democrática e implica abrir las posibilidades de desarrollo y de contribución de cada persona a la convivencia social, desde su diferencia.
    Es muy importante aceptar las diferencias entre los seres humanos y entre los hombres y las mujeres, pero, al mismo tiempo debe sonar la alarma en el momento en que esas diferencias de cualquier tipo, son esgrimidas como argumentos que justifican desigualdades, discriminaciones e injusticias. Muchas veces, tras una diferencia aceptada como natural, se oculta una profunda desigualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

Algunos de estos casos pueden expresarse de la siguiente manera:

  • Si comparamos la vida de hombres y mujeres, resulta evidente que las trayectorias de ellas, en general, son más restringidas y menos valoradas socialmente.
  • Aunque las mujeres tengan niveles educativos y rendimientos escolares y universitarios similares y a veces mejores que los hombres, ocupan posiciones laborales menos valoradas y están menos representadas en espacios de decisión (gobierno, parlamento, ejecutivos de empresas).
  • Los hombres y los jóvenes tienen mayores dificultades que las mujeres para reconocer su propia debilidad y dependencia de otros.

Estas desigualdades no se deben al hecho de haber nacido hombre o mujer, sino que se producen a través de procesos conscientes e inconscientes, presentes en las relaciones cotidianas, en la familia, en el colegio, en la universidad, en los medios de comunicación. Las desigualdades que hemos señalado, tienen su expresión concreta en la legislación y en las políticas públicas, que son acciones del Estado.
    Por tanto, el Estado no es neutral en la construcción de las relaciones de género y, precisamente por eso, está en condiciones de jugar un papel muy importante como corrector de desigualdades, tomando las medidas necesarias para garantizar la igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos y ciudadanas.
    En otros países se ha creado la figura del "defensor del pueblo" "Ombudsman" u "Ombudsperson", o se han dictado leyes de igualdad, con la idea de que el Estado impulse una política activa destinada a asegurar que las oportunidades se abran de forma igualitaria a todas las personas de esa sociedad, independientemente de su sexo, etnia, posición social, religión o creencia. Los planes de igualdad de oportunidades son también un instrumento para llevar a cabo este tipo de política moderna. Ese es el sentido del "Plan de Igualdad de Oportunidades para las mujeres 1994-1999" vigente en Chile.
    Un Plan de Igualdad de Oportunidades no busca imponer contenidos o formas de comportamiento, sino abrir las posibilidades de que los distintos sujetos sociales expresen sus diversas ideas, opiniones, comportamientos y actitudes, sin ser sancionados socialmente. Un Plan de Igualdad de Oportunidades no busca la uniformidad entre las personas, sino que respeta la diversidad y, en esa medida, contribuye a una mejor comunicación futura entre los sexos.
    Desde esta perspectiva se pueden entender propuestas del Plan de Igualdad de Oportunidades como las siguientes:
    Si el Estado facilita la creación de guarderías infantiles para hijos de trabajadores y trabajadoras, más mujeres podrán elegir trabajar, si lo desean. Al mismo tiempo, más hombres podrán compartir la tarea de la crianza.
    Al aprobar el Estado una ley que penaliza la violencia en la familia (hecho que ya es una realidad en Chile), da una clara señal que garantiza el derecho de las mujeres y de los niños a no ser agredidos y a disfrutar de formas de convivencia más armónicas.
 


Sabía que...
actualmente en Chile, existen grupos de hombres que se preguntan sobre el sentido de la masculinidad en la sociedad contemporánea.

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

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Esta publicación es financiada por el Fondo para la Sociedad Civil creado por el Acuerdo de Cooperación Suecia-Chile, administrado por el SERNAM. Sin embargo, las expresiones y contenidos vertidos no representan, necesariamente, la opinión institucional del SERNAM.