
| 12 marzo 1997 | El acoso sexual existe Hablar de acoso sexual en el trabajo suele provocar una sonrisa irónica que banaliza y pone en duda la realidad de este fenómeno. Consideran que preocuparse por el acoso es signo de pacatería o de un feminismo trasnochado. Sin embargo, un estudio realizado por el Centro de Estudios de la Mujer demostró que de un total de 1200 trabajadoras encuestadas, el 84% opinó que en Chile existe acoso sexual en el trabajo, 36% declaró conocer casos cercanos y20% reconoció haberlo sufrido en carne propia. El problema estriba en delimitar la aparentemente frágil frontera entre acoso sexual y el juego de la seducción presente en la mayoría de las relaciones entre hombres y mujeres. |
Sabía que... la OIT considera el acoso sexual en el trabajo como un atentado a la dignidad de las personas y una forma de discriminación sexual en el trabajo. | Por qué es importante reconocer la existencia del acoso sexual El acoso sexual en el trabajo, aunque sucede entre dos personas, no es sólo un problema privado sino también social y cultural que tiene graves efectos psicosociales y económicos. Además de influir en la salud mental y física de la persona afectada, el acoso sexual afecta la productividad en las empresas. Un porcentaje importante (32,3%) renuncia a su empleo para terminar el conflicto y muchas trabajadoras recurren al ausentismo como forma de bajar la tensión. La rotación en el trabajo, la pérdida de personal calificado y el ausentismo redundan en una disminución de la productividad de las empresas. El acoso sexual enrarece el ambiente laboral y aumenta el estrés personal. Las trabajadoras que lo denuncian corren el riesgo de ser sindicadas como provocadoras, responsables del asedio, o como personas conflictivas, término que en el mundo laboral chileno se asimila (con una connotación negativa) a aquellas personas que se atreven a defender sus derechos. Aunque ocurre en todos los niveles ocupacionales, la mayor parte de los casos de acoso sexual se produce entre trabajadoras de mediana o baja calificación acosadas por jefes o por compañeros de trabajo, sin que tengan el apoyo de su superior jerárquico, que generalmente es hombre y tiende a considerar el asunto como algo que no compete a las relaciones laborales. Por otra parte, la negativa o el sometimiento de una persona a un requerimiento indeseado por parte de un superior o un compañero de trabajo se utiliza de forma explícita o implícita en el momento de decidir el acceso de la persona a la formación profesional o al trabajo, en la determinación de ascensos, de salario o en cualquier otra decisión relativa al empleo. Estas razones explican que las mujeres asediadas se enfrenten a la disyuntiva de mantener un empleo que necesitan, sometiéndose o aceptando un trato que las denigra o renunciar al trabajo y enfrentarse a buscar otro, en el cual eventualmente la situación podría repetirse. Es importante superar esta falsa disyuntiva y atreverse a enfrentar la discusión y escuchar ejemplos concretos que son ilustrativos, usando como medida para detectar el acoso el hecho de que una mujer se sienta molesta ante una proposición o sea presionada a un tipo de relación que coarta su libertad. |
Sabía que... en la gran mayoría de los casos las asediadas son mujeres, pero también se registran afectados entre los hombres aunque en pequeña medida. | Las mujeres no son las responsables del acoso sexual A menudo escuchamos opiniones que tienden a culpabilizar a las mujeres del acoso, por causas tan peregrinas como que usan minifalda o ropa llamativa o tienen un carácter alegre. Detrás de este tipo de posiciones subyace una idea primitiva sobre el sexo masculino que viene a decirnos que su sexualidad es incontrolable y que es tarea de las mujeres mantener en equilibrio sus hormonas. Por ese camino terminaríamos concluyendo que sería mejor que las mujeres usaran una túnica que las cubriera de arriba a abajo y, de paso, protegiera a los hombres de sus provocaciones. Nada más insultante para los hombres, porque los supone animales librados a sus instintos y nada más discriminatorio para las mujeres, porque considera que deben reprimir la expresión de su individualidad para defender su integridad. Los hombres justifican el acoso sexual a partir de creencias expresadas en frases del estilo "a ella le gusta". Si le gusta, no habrá molestia y por tanto tampoco habrá acoso. Hasta ahora, los acosadores gozan de impunidad que se asienta en la sensación de vergüenza de las mujeres y la actitud ambigua de la sociedad ante estos hechos. Es necesario una legislación laboral y penal que proteja a las trabajadoras y también a los pocos hombres que son acosados. Si bien la sola existencia de la ley no cambiará los hábitos de un plumazo, tendrá un efecto cultural importante al inhibir a los potenciales acosadores ante la posibilidad de verse señalados, al darle un carácter público a un problema vivido en forma privada y sobre todo al legitimar el derecho de las mujeres a no ser violentadas sexualmente. La existencia de normas legales que aborden esta realidad hace posible ir construyendo formas distintas de relación entre los sexos en el ambiente laboral, estimulantes y gratificantes para ambos en tanto personas con dignidad y derechos. No se trata de inhibir las iniciativas masculinas o femeninas, sino evitar las formas ofensivas, la presión y el abuso de poder. |
Sabía que... existe un proyecto de ley sobre acoso sexual que establece sanciones en el ámbito laboral y otro de carácter penal. El primero lo considera causal de multa o despido y el segundo lo coloca en el contexto de los delitos sexuales. | Qué hacer para terminar con el acoso sexual Tanto el gobierno, como los empresarios, los trabajadores y en especial las trabajadoras, tienen responsabilidad en tomar las medidas que pongan fin a esta realidad. Las mujeres deben:
Los empresarios deben:
El gobierno debe:
Los legisladores deben:
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| otros Argumentos | Argumentos para el cambio ISSN 0717-2346 una publicación del: Esta publicación es financiada por el Fondo para la Sociedad Civil creado por el Acuerdo de Cooperación Suecia-Chile, administrado por el SERNAM. Sin embargo, las expresiones y contenidos vertidos no representan, necesariamente, la opinión institucional del SERNAM. |